Las enfermedades neurológicas y mentales representan una proporción considerable de la carga mundial de morbilidad. El ejercicio tiene muchos efectos beneficiosos sobre la salud del cerebro, lo que contribuye a disminuir los riesgos de demencia, depresión y estrés, y tiene un papel en la restauración y el mantenimiento de la función cognitiva y el control metabólico.
El ejercicio también aumenta la expresión muscular, lo que induce un cambio beneficioso en el equilibrio entre el musculo y la conexión nerviosa lo que reduce los síntomas similares a la depresión.
A lo largo de los estudios, varios filósofos han expresado ideas que son compatibles con la existencia de un músculo bucle endocrino cerebral: Friedrich Nietzsche dijo que “Todos los pensamientos verdaderamente grandes se conciben caminando” y Jean-Jacques Rousseau decía que “mi mente trabaja sólo con mis piernas”
Los seres humanos de hoy a menudo viven en un entorno donde el ejercicio no es una parte integral de su vida diaria y caminar se ha convertido en “un arte perdido”. Nuestra vida se ha convertido en un desajuste con nuestro pasado evolutivo, y nuestro estilo de vida físicamente inactivo nos pone en riesgo de desarrollar obesidad, diabetes, depresión y demencia
La actividad física disminuye el riesgo de enfermedades como la demencia y también podría ser útil en el tratamiento de esta enfermedad. El ejercicio puede reducir la tasa de deterioro cognitivo en pacientes con trastornos neurodegenerativos y en personas sanas de todas las edades y parece tener una influencia positiva sobre el estrés, la ansiedad y la depresión. También se ha demostrado que el ejercicio físico tiene efectos positivos sobre el aprendizaje, la memoria y la atención, velocidad de procesamiento y funciones ejecutivas, tiempo de reacción y aprendizaje de idiomas, motricidad y aprendizaje.
Además, el ejercicio mejora varias funciones fisiológicas básicas como el sueño, el apetito y el estado de ánimo. Los efectos beneficiosos de la actividad muscular sobre la cognición se han demostrado principalmente con el ejercicio aeróbico; se sabe menos sobre los efectos del entrenamiento de resistencia. Un estudio informó que el entrenamiento de resistencia durante 8 semanas no influyó en la función cognitiva, mientras que un metaanálisis informó que el entrenamiento con ejercicios de resistencia se asoció con una reducción significativa de los síntomas depresivos.