APRENDER A NO ROMPERSE

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PUEBLA YA APRENDIÓ A NO ROMPERSE. AHORA TIENE QUE APRENDER A ROMPER AL RIVAL

Puebla empató 0-0 contra Xolos en Tijuana.Un punto.

Portería en cero.Dieciséis unidades.

Y después de noventa minutos en los que durante largos periodos tuvo que correr detrás de la pelota, cualquiera podría concluir que la Franja fue al Estadio Caliente a defenderse, sobrevivir y regresar a Puebla con lo que pudiera rescatar.

Sería demasiado sencillo.

Porque el partido dejó algo bastante más interesante.Puebla empieza a aprender a no romperse.

El problema es que ahora tendrá que aprender a romper al rival.

PRIMERO HABÍA QUE SOBREVIVIR

Xolos comenzó mejor.

Presionó arriba, tuvo la pelota, ocupó territorio poblano y durante buena parte del primer tiempo obligó al equipo de Gerardo Espinoza a jugar mucho más cerca de Ricardo Gutiérrez que de José Antonio Rodríguez.

Puebla no encontraba una salida limpia.

Cuando intentaba jugar corto, Tijuana apretaba. Cuando buscaba largo, Luifer Hernández quedaba demasiado solo. Y cuando no podía recuperar arriba…retrocedía.

Ahí comenzó a aparecer un Puebla distinto: compacto, paciente y dispuesto a aceptar que aquella noche quizá el partido no se podía jugar como quería, sino como podía.

Sebastián Abreu lo explicó después.

Según el técnico de Xolos, Puebla se acomodaba en bloque bajo y por momentos llegaba a formar prácticamente una línea de seis con tres mediocampistas.

Pero dijo algo todavía más importante:defendían muy bien.Y ése también es futbol.

DEFENDER BIEN NO SIGNIFICA NO SUFRIR

No nos confundamos.

Si alguien pretende utilizar el 0-0 para decir que Puebla anuló completamente a Tijuana…tampoco fue así.

Ricardo Gutiérrez tuvo trabajo.Y bastante importante.

Le sacó una muy buena pelota a Ignacio Rivero, apareció cuando fue necesario y terminó realizando cuatro atajadas.

Además, Xolos estrelló una pelota en el larguero y Facundo Almada tuvo que aparecer prácticamente al final para cortar otra acción peligrosa.

Por eso una cosa debe quedar clara:Puebla defendió bien. Pero necesitó defender bien hasta con su portero.

Y no existe contradicción alguna.

El arquero también juega.

A diferencia de lo ocurrido frente a León, cuando Puebla adelantó líneas, perdió pelotas y dejó espacios que el adversario aprovechó repetidamente, esta vez el equipo entendió que primero debía conservar su estructura.

Contra León escribimos que Puebla tenía la pelota…pero León tenía los espacios.

En Tijuana, Espinoza pareció haber aprendido la lección.Esta vez los espacios costaron bastante más.

PERO FALTABA LA OTRA MITAD

Hasta ahí…todo bien.

El problema es que el futbol tiene dos porterías.

Y mientras Puebla aprendía a proteger una, prácticamente se olvidaba de la otra.Durante el primer tiempo generó muy poco.

Demasiado poco.

Xolos tenía la iniciativa.

Puebla tenía el orden.

Uno proponía.

El otro resistía.

Y entonces apareció la pregunta que terminaría explicando todo el partido:

¿De qué sirve aprender a no romperte si después no encuentras cómo romper al adversario?

Porque defender es una parte del juego.No el juego completo.

ESPINOZA CAMBIÓ EL PARTIDO

El segundo tiempo fue diferente.No radicalmente.

Pero sí lo suficiente para entender que Puebla no había viajado a Tijuana únicamente a proteger un empate.

La Franja comenzó unos metros más adelante, presionó un poco más arriba e intentó recuperar antes.

Y Gerardo Espinoza comenzó a mover sus piezas.Entraron Mustre y Pachuca.

Después Jurado.

Y finalmente Armenta y Maestro Puch.Observe los nombres.

Espinoza no terminó llenando el área de centrales ni poniendo candados alrededor de Gutiérrez.

Metió futbolistas para intentar atacar.Eso también dice algo.

Quería ganar.

El problema es que querer ganar y saber cómo hacerlo tampoco son la misma cosa.

LA JUGADA QUE EXPLICÓ TODO

Y hubo una acción hacia el final que prácticamente explicó el problema.

Puebla recuperó la pelota.Salió.Por unos segundos tuvo algo que durante buena parte de la noche le había faltado:campo.

Había prácticamente un tres contra tres.Después se incorporó otro poblano.

Ahí estaba.La defensa rival sin estar completamente acomodada.

El momento para lastimar.

¿Y qué ocurrió?

Muy poco.

Faltó movimiento, faltó alguien que arrastrara una marca, faltó ofrecer una línea clara de pase y, finalmente…faltó decidir.

La jugada terminó desapareciendo.Mire usted qué paradoja.

Durante buena parte del partido Puebla había trabajado para que Xolos no consiguiera romperlo.

Y cuando finalmente apareció la oportunidad de romper a Xolos…

Puebla no supo qué hacer después.

Ahí está probablemente la verdadera deuda.

Porque un entrenador puede ordenar el bloque, adelantarlo, cambiar jugadores e incluso conseguir que su equipo recupere la pelota donde quería.

Pero llega un momento en que la pizarra termina.

A partir de ahí…decide el futbolista.

ABREU QUERÍA DESORDENARLO

Después del partido, Sebastián Abreu explicó algo muy interesante.

Su intención era mover piezas por dentro para desordenar a los dos mediocampistas centrales del Puebla, liberar las bandas, aprovechar los uno contra uno y evitar que Xolos se volviera predecible.

En otras palabras…Abreu pasó buena parte de la noche pensando:

¿Cómo desordeno al Puebla?

Y Espinoza estaba intentando exactamente lo contrario.

Que no lo desordenaran.En buena medida lo consiguió.Pero ahora viene la pregunta del otro lado:

¿Cómo desordena Puebla al rival?

Ésa todavía no tiene una respuesta suficientemente clara.

Y quizá ahí se encuentre la verdadera distancia entre competir y comenzar a mandar en los partidos.

ESPINOZA SABE QUE TODAVÍA FALTA

El propio Gerardo lo reconoció después del encuentro.

Le preguntaron si éste era ya el máximo nivel del Puebla.Respondió que no.

Que todavía existe mucho por trabajar y corregir.

Y definió a su equipo como lo que realmente es:un equipo en crecimiento, en reestructura y en formación.

Exactamente.

Por eso estos partidos sirven.Incluso los feos.Quizá especialmente los feos.

Porque algunas veces una victoria esconde problemas.Y algunos empates…los enseñan.

AHORA HAY QUE JUNTAR LAS DOS COSAS

Contra León vimos a un Puebla dispuesto a atacar que por momentos terminó rompiéndose.

Contra Xolos vimos exactamente el problema contrario.Ahí está el siguiente trabajo.

Porque el futbol no consiste en escoger entre atacar o defender.

Consiste en aprender a hacer una cosa sin renunciar a la otra.

Si para atacar necesitas desprotegerte…tienes un problema.

Pero si para protegerte necesitas dejar de atacar…tienes exactamente el mismo problema.

Espinoza encontró cómo cerrar la puerta.

Ahora necesita encontrar quién tenga la llave de la otra.

Puebla empieza a aprender a impedir que el rival haga lo que quiere.

El siguiente paso será conseguir que el rival haga lo que Puebla quiere.

Y cuando finalmente aparezca el espacio…saber qué hacer con él.

Entonces quizá dejemos de hablar únicamente de un equipo que sabe competir…y comencemos a hablar de uno que sabe ganar.

Mientras tanto, nosotros…VEREMOS Y DIREMOS.

En Línea Deportiva 2026