En Línea Deportiva
Pepe Hanan
Y el apellido Angoitia también estuvo presente en la negociación.
Amigo lector.
Comprar un equipo de fútbol por cientos de millones de dólares no significa necesariamente tener semejante cantidad disponible en una cuenta bancaria.
Los grandes negocios se hacen de otra manera. Y, en ocasiones, hay que viajar hasta Bilbao, España, para comprar el objeto del deseo.
Con sociedades, créditos, garantías, inversionistas y abogados capaces de estructurar operaciones internacionales.
José Miguel Bejos, empresario al frente de Grupo PRODI y nuevo propietario del Atlas, acaba de ofrecernos un ejemplo.
DEL BÉISBOL AL FÚTBOL
Mire usted.
En 2019, Grupo PRODI constituyó, junto con COSERP —Controladora de Empresas Prestadoras de Servicios Públicos, sociedad de su entorno empresarial—, Desarrollo del Baseball Mexicano, S.A. de C.V., vinculada con los Pericos de Puebla.
PRODI suscribió el 99.998% del capital inicial.
Pero lo revelador son los nombres.
Jaime Isita Portilla, Ignacio Trigueros Tirado y Elizabeth Ibáñez Oropeza aparecen en los documentos corporativos del proyecto poblano.
Siete años después, los encontramos en el Atlas: Isita como presidente del consejo de administración, Trigueros como consejero e Ibáñez como comisaria.
Bejos cambió de deporte.
No de equipo empresarial.
Y tampoco necesitó improvisar una sociedad para comprar fútbol.
Urban Travel Design, constituida en 2008 para actividades relacionadas con infraestructura, tenía entre sus accionistas fundadores a COSERP, con el 51% del capital inicial.
Dieciocho años después, aquella empresa participaría en la adquisición del Atlas.
LA COMPRA ESTABA EN ESPAÑA
Permítame explicarlo.
En diciembre de 2024, Orlegi constituyó en Bilbao, España, una sociedad denominada Kondaira Holding, S.L.U.
Una empresa tenedora de acciones.
Al cierre de junio de 2026, Kondaira figuraba como propietaria directa del 99.992% de Club de Fútbol Rojinegros, S.A. de C.V.; Urban Travel Design poseía el 0.008% restante.
¿Entonces qué compró Bejos?
A través de la operación encabezada por Grupo PRODI, se adquirió el 100% del capital de Kondaira a Orlegi Sports Global.
En lugar de comprar directamente las acciones del club mexicano, adquirieron el control de la sociedad española que concentraba prácticamente toda su propiedad.
La transacción cerró el 30 de junio de 2026, con relevo administrativo a partir del primero de julio.
¿El precio?
Se han manejado estimaciones de entre 200 y 240 millones de dólares por el ecosistema rojinegro.
El monto contractual no ha sido divulgado.
Pero aquí aparece lo verdaderamente interesante.
MULTIVA: DEL FÚTBOL AL NEGOCIO DEL FÚTBOL
Banco Multiva otorgó financiamiento a Urban Travel Design para adquirir Kondaira.
¿Le resulta conocido?
Está vinculado al grupo empresarial de Olegario Vázquez Aldir, quien mediante Grupo Imagen fue propietario de los Gallos Blancos del Querétaro.
Sí, el equipo que contrató a Ronaldinho y disputó la final de 2015.
En diciembre de 2019, Querétaro pasó al entorno de Jorgealberto Hank Inzunza y Grupo Caliente, mediante una operación relacionada con Solaz Deportes y Entretenimiento.
Nuestra investigación apunta a que Multiva también participó en el financiamiento de aquella compraventa, aunque no disponemos del contrato crediticio para establecer sus condiciones.
Y en Puebla existe otro antecedente.
Durante el gobierno de Rafael Moreno Valle se planteó comercializar los derechos de denominación del Estadio Cuauhtémoc.
Incluso se habló del Estadio Multiva.
Nunca se concretó oficialmente.
Ahora, en 2026, el banco reaparece financiando la adquisición del Atlas.
Quizá a Vázquez Aldir le resultó más complejo de lo previsto comprender el funcionamiento deportivo de un equipo profesional.
Pero de algo parece no haberle quedado la menor duda: de la capacidad del fútbol para generar negocios.
Pasó de participar como propietario a intervenir, mediante su grupo financiero, en operaciones de adquisición de clubes.
LOS ABOGADOS TAMBIÉN JUEGAN
Y estas transacciones no se resuelven con un apretón de manos.
Por Grupo PRODI participaron Pérez-Llorca, Uría Menéndez y Martínez y de Labra Abogados.
Por Orlegi Sports Global, Von Wobeser y Sierra, Weil, Gotshal & Manges y la banca de inversión Moelis & Company.
Banco Multiva recurrió a Mijares, Angoitia, Cortés y Fuentes, con Francisco Glennie Quirós entre los profesionales identificados.
¿Angoitia?
Así es.
Alfonso de Angoitia fue fundador de ese despacho antes de desarrollar su trayectoria en Grupo Televisa.
Eso no significa que participara personalmente en esta negociación ni que Televisa financiara al Atlas.
Significa que estamos observando una operación rodeada de especialistas con experiencia en los grandes negocios corporativos.
Y Bejos conoce ese mundo.
Grupo PRODI tiene antecedentes en infraestructura, Mota-Engil México y la inversión en la española Duro Felguera.
No estamos hablando de un improvisado.
¿UN PEQUEÑO MANHATTAN TAPATÍO?
La historia tampoco termina con la compra.
Bejos impulsa un nuevo estadio en Ciudad UdeG, con una inversión anunciada cercana a cinco mil millones de pesos y apertura prevista para 2030.
¿Y qué sucederá con las 4.72 hectáreas que ocupa el Estadio Jalisco?
¿Podría surgir ahí un distrito comercial, habitacional o un pequeño Manhattan tapatío?
No existe un proyecto inmobiliario acreditado sobre esos terrenos, que tampoco pertenecen exclusivamente al Atlas.
Pero las grandes transformaciones comienzan con visión, contactos y capacidad para reunir capital.
Y de eso Bejos parece saber bastante.
EL NUEVO PISTOLERO
Mientras tanto, otra rivalidad podría estar comenzando en Guadalajara.
El domingo pasado, Atlas y Chivas empataron sin goles.
Pero aquel cero a cero solamente refleja lo sucedido durante noventa minutos.
No necesariamente lo que comienza a ocurrir fuera de la cancha.
Porque frente a José Miguel Bejos está Amaury Vergara, el heredero de la leyenda de Jorge Vergara y actual propietario de las Chivas.
¿Quién conquistará primero otro campeonato?
No lo sabemos.
¿Quién construirá el proyecto deportivo más exitoso?
Tampoco.
Pero algo parece estar cambiando.
A la Perla Tapatía ha llegado un nuevo pistolero.
Se llama José Miguel Bejos.
Y por su trayectoria empresarial, sus inversiones y sus relaciones financieras, parece traer muchas balas en la alforja.
No ha llegado precisamente para quedarse mirando.
Amaury podría encontrarse con un competidor dispuesto a disputarle algo más que tres puntos en un clásico.
El protagonismo, la influencia, las inversiones y quizá, con el tiempo, hasta los campeonatos.
¿Será una rivalidad exclusivamente tapatía?
¿O terminará trascendiendo al fútbol mexicano?
ES LA ECONOMÍA…
Y después de conocer cómo se compran, financian y administran actualmente los equipos profesionales, me asalta una última duda.
¿Qué tan lejos de esta realidad empresarial se encuentran los integrantes del famoso G5 de la Liga de Expansión?
Mientras Orlegi Sports y José Miguel Bejos negocian mediante sociedades internacionales, bancos, créditos, garantías y despachos especializados, los cinco propietarios siguen concentrando buena parte de su batalla en recuperar el ascenso y descenso mediante el mérito deportivo.
No nos confundamos: una cosa es ganarse el derecho deportivo de ascender en la cancha y otra, muy distinta, disponer de la estructura económica e institucional necesaria para competir y permanecer en la Liga MX.
El mérito deportivo puede abrir la puerta.
Pero también hay que pagar nóminas, construir infraestructura, conseguir financiamiento y sostener una franquicia.
Y entonces recuerdo aquella célebre frase de la campaña presidencial de Bill Clinton en 1992, atribuida a su estratega James Carville:
«¡Es la economía, estúpido!».
Amigo lector.
Quizá ésa sea precisamente la parte que el G5 todavía no termina de comprender.
Porque una cosa es querer llegar a la Liga MX.
Y otra muy distinta es entender cuánto cuesta pertenecer.
Mientras tanto…
Nosotros veremos y diremos.
