Complejo B, ejercicio y su consumo

El ejercicio requiere energía química para permitir las contracciones y relajaciones musculares.
Al mismo tiempo, el ejercicio genera especies reactivas de oxígeno que mejoran los sistemas de defensa antioxidantes, un guardián esencial del metabolismo energético y redox es la vitamina B2.
Para la mayoría de los atletas, una dieta bien construida debería proporcionar suficiente energía para lograr el equilibrio energético.
Sin embargo, los datos sugieren que un balance de energía negativo es común en los atletas de resistencia y en los atletas que participan en deportes estéticos y de levantamiento de pesas (como deportes de combate, gimnasia, patinaje y baile, etc.).
Los atletas muy grandes también pueden tener dificultades para lograr el equilibrio energético, particularmente durante las fases de entrenamiento de alto volumen.
De particular preocupación en los deportes que requieren una masa corporal baja, algunas atletas femeninas podrían correr el riesgo de desarrollar una densidad mineral ósea baja.
Es probable que esto se vea exacerbado por una dieta hipocalórica mal construida.
Además, el entrenamiento de alta intensidad puede reducir el apetito, y los horarios de viaje agitados, la escasa disponibilidad de alimentos (en el extranjero o fuera de casa) y las molestias gastrointestinales pueden hacer que algunos atletas tengan dificultades para satisfacer sus necesidades energéticas debido a varios factores.
Las consecuencias de la energía insuficiente son importantes. La inmunidad podría verse comprometida, lo que provocaría enfermedades y tiempo fuera del entrenamiento y la competencia.
Puede producirse una pérdida de peso, y esto puede conducir a la pérdida de masa muscular, reducción de la fuerza, menor capacidad de trabajo y una falta de adaptación satisfactoria al entrenamiento.
La Sociedad Internacional de Nutrición Deportiva (ISSN) recomienda que los requisitos de energía se adapten al nivel de actividad, la masa corporal y el modo de ejercicio, para garantizar que se satisfagan las necesidades específicas de cada individuo.
Dichas recomendaciones son prudentes a la luz de la discusión anterior, así como de la probabilidad de que los atletas posean requerimientos individuales de energía y nutrientes específicos que difieren en función de las características del deporte, el entrenamiento y la competencia.
La deficiencia de vitamina B-12 es un problema común en todo el mundo y su prevalencia tiende a aumentar con la edad.
La deficiencia a menudo es causada por una ingesta dietética inadecuada y/o malabsorción de vitamina B-12 o cualquier otra B de complejo vitamínico.
Esto podría conducir a su vez una densidad mineral ósea baja, un mayor recambio óseo y un mayor riesgo de fracturas.
La cobalamina vitamina B 12 se sintetiza a partir de microorganismos, y los humanos suelen consumir cobalamina preformada de productos animales, que son la principal fuente de vitamina B12 en la dieta.
Las fuentes de cobalamina de origen vegetal son inusuales, a menos que la planta haya sido contaminada con estiércol o desechos animales.
La cobalamina es esencial para la función normal del sistema nervioso, el metabolismo y nuestro ADN.
Una cobalamina insuficiente puede provocar cambios morfológicos en las células sanguíneas y el desarrollo de síntomas hematológicos y neurológicos.
La vitamina B se ha considerado un búfer para el mantenimiento de nuestras células especializadas y no la debemos echar de menos dentro de nuestra suplementación supervisada.
En Línea Deportiva 2024