
Por Ignacio Suárez “El Fantasma”
Antes de leer o reproducir esta investigación, deténgase un instante. Le pido un ejercicio elemental de empatía: colóquese en el lugar de un padre, de un abuelo o de un tío. Imagínese que un muchacho menor de edad, de apenas 15 años y en teoría perfectamente sano, sale de su casa por la mañana con los botines al hombro y la ilusión a flor de piel… y 30 horas después se lo entregan inerte, dentro de una bolsa forense para sepultarlo.
No fue un siniestro vial. No fue víctima de un asalto en la vía pública. Tampoco un atropellamiento. Perdió la vida en el trayecto desde la cancha donde entrenaba como prospecto profesional, entre los asientos de una camioneta de utilería del club Piratas FC. Y cuando la familia acude ante la autoridad ministerial para exigir una respuesta elemental —«¿De qué murió mi hijo?»—, el aparato institucional responde con un silencio cómplice, impregnado de un tufo pestilente a corrupción y negligencia.
“EL CHINO” LE MINTIO A FAITELSON
Desde el primer día, Carlos Benavides, director general de Piratas FC, mintió flagrantemente en elementos clave. Cuando habló con David Faitelson en TUDN, afirmó que contaban con el desfibrilador que exige la FIFA en sus protocolos médicos ante eventos cardíacos súbitos. Si existía, ¿por qué no se utilizó para estabilizar a Gael? También afirmó que fue la madre de Gael quien decidió trasladarlo a la Cruz Roja en lugar de llevarlo a sanatorios y hospitales privados mucho más cercanos, y aseguró además que ella y la familia no querían que se le practicara la autopsia. (13) David Faitelson en X: “Me informa Carlos Benavides, Director Deportivo de Piratas de Veracruz, las siguientes precisiones sobre el trágico desenlace de Gael Uscanga, el futbolista de 15 años… + El suceso ocurrió alrededor de las 8:30 am. Había 28 grados centígrados. + No habían comenzado el” / X
Hoy, las declaraciones de la madre de Gael, los hechos documentados y las investigaciones lo desenmascaran. Cuando el personal del equipo le preguntó a la madre si el joven contaba con algún seguro médico y ella contestó que no, fueron ellos quienes tomaron la determinación de llevarlo a la Cruz Roja. Cualquier madre es capaz de vender un riñón para salvar a su hijo, y María del Rosario lo hubiera hecho sin dudarlo. El Sanatorio San Francisco, con capacidad para atender episodios cardíacos graves, estaba a solo dos minutos.
La anomalía es mayúscula: una institución profesional que cobra boletos, comercializa patrocinios y ostenta afiliación reglamentaria eludió la activación de convenios hospitalarios de urgencia o pólizas colectivas de riesgo de trabajo deportivo. Tenían entrenando ahí a un menor de edad que, con o sin contrato profesional, era su absoluta responsabilidad; así lo estipula la ley de protección a menores.
TUVIERON OPCIONES DE SALVARLO
En medicina de urgencias críticas, el tiempo es la diferencia entre la vida y la muerte. Cada minuto de retraso en la desfibrilación o estabilización reduce drásticamente las probabilidades de sobrevivir. En un radio inmediato al Estadio Luis “Pirata” Fuente existía una red de centros hospitalarios privados equipados con salas de choque y unidades de terapia intensiva:
• Sanatorio San Francisco: a 750 metros (2 minutos de trayecto).
• Hospital Millenium: a 4 minutos.
• Sanatorio de la Trinidad: a 5 minutos.
• Hospital de María: a 6 minutos.
• Hospital Español: a 7 minutos.
Google Maps y cualquier habitante del puerto pueden dar fe de ello.
ELEMENTOS CLAVE
Existe un elemento clave en el aspecto legal que resulta determinante: Gael no murió en la Cruz Roja; falleció dentro de la camioneta de utilería de Piratas FC que utilizaron de manera negligente para trasladarlo. La carpeta de investigación a la que tuve acceso lo expone con claridad: si Gael murió a bordo de la camioneta, el protocolo pericial y de cadena de custodia obligaba a detener y asegurar el vehículo. No fue así. La unidad fue retirada por el mismo personal con el que arribó. ¿Por qué no se aseguró el vehículo?
La carpeta revela más omisiones: no se identifica ni se toma declaración al chofer ni al médico del club que acompañaron a Gael durante el trayecto. ¿Quién manejó la camioneta de Piratas FC? ¿Acaso el menor José Ramírez, el único que aparece identificado en la carpeta? No se les citó ni se les obligó a declarar, tal como exigen los protocolos de ley. ¿Dolo, omisión o contubernio?
Han transcurrido ya 41 días desde que sepultaron los restos de Gabriel Gael, y su madre continúa atrapada en la incertidumbre jurídica y médica. Emitieron con celeridad burocrática un certificado de defunción que asienta «infarto agudo al miocardio»: un diagnóstico genérico, formulado con sospechoso apresuramiento para dar carpetazo administrativo. Resulta inaceptable validar esa conclusión pericial cuando, tras más de un mes de que la fiscalía general del Estado de Veracruz ha sido incapaz de entregar el dictamen de necropsia a la familia.
Las comparaciones son odiosas, pero desnudan la negligencia y la impunidad. En el estado de Hidalgo, tras el incidente en el que perdió la vida el réferi “El Búho” durante una función de lucha libre, el dictamen forense quedó integrado y notificado en tan sólo cuatro días; 96 horas bastaron para brindar certeza científica. En territorio veracruzano prevalece una parálisis de más de 41 días plagada de pretextos procesales. Apenas hace unos días, la madre de Gael y su asesor jurídico tuvieron que recurrir a la vía legal para exigir el acceso completo a la carpeta y conocer los resultados de la necropsia. Ella no puede vivir en paz; necesita saber de qué murió su hijo o si lo mató la negligencia.
DENUNCIA POR HOMICIDIO CULPOSO
¿Qué revela la autopsia que tanto se empeñan en ocultar? ¿Ya fue manipulada para proteger intereses de pantalón largo o de Gobierno? El principio es simple: el que nada debe, nada teme. ¿Por qué retener un dictamen pericial indispensable para esclarecer los hechos? Extraño proceder gubernamental, dos muertos en estadios del puerto; En uno clausuraron toda la Unidad Deportiva, en este absoluta impunidad.
En Veracruz, la Fiscalía Séptima —a cargo de Cecilia Hernández Uscanga— opera con una lentitud que raya en la complicidad. ¿Negligencia inexcusable, ineficacia técnica o una deliberada red de contención para blindar a una franquicia deportiva?
El expediente ministerial sobre la muerte de Gael acumula inconsistencias graves, falsedades y omisiones evidentes en las actuaciones. La situación obligó a la madre a presentar una denuncia formal por hechos y conductas posiblemente constitutivas del delito de homicidio culposo por omisión, abriéndose la carpeta de investigación VER/DXVII/F7/2259/2026.
Al principio intentaron ganar tiempo: promesas de homenajes, ofrecimientos de dinero para crear una fundación con el nombre de Gael… y después vino el silencio, la incomunicación y el dolor sin respuestas. La denuncia exige que se cite a declarar e investigue penalmente al médico, al director técnico, a los propietarios, al director general y al director deportivo de Piratas FC para deslindar responsabilidades.
En las próximas entregas de este serial periodístico revelaremos documentos, bitácoras operativas y testimonios directos de integrantes del plantel que exhiben las anomalías administrativas, de especialistas médicos que nos dirán que se pudo hacer y que NO se debió hacer en torno a la muerte de Gael. Una tragedia que pudo evitarse. Cuando conozca las evidencias y contraste las versiones oficiales, la indignación será inevitable.
Los dueños de Piratas prefirieron pagar el funeral de Gael, en lugar de un hospital privado que posiblemente le hubiera salvado la vida, aunque lo hubiera retirado del futbol.
Eso se lo contare en las próximas entregas, por hoy se nos acabó el espacio….
«El silencio ante la injusticia es complicidad con el verdugo.» Desmond Tutu.