Lo sabíamos todos, algunos no lo querían ver, otros pensaban que simplemente era cosa de los detractores del club (así los llama la directiva), pero La Franja está a nada de consumar el fracaso en esta temporada, última en la que se supone estará el repechaje, que como lo hemos dicho antes fomenta la mediocridad deportiva.
El inicio para el Puebla fue sumamente complicado con la sorpresiva renuncia de Nicolás Larcamón y el bomberazo del inexperimentado técnico Eduardo Arce, que valdría la pena entender el porqué de animarse a agarrar a la Franja, simplemente porque no tendría otra oportunidad de dirigir en primera división.
El camino a lo largo de estas 16 jornadas ha sido bastante gris, con nueve derrotas, 30 goles en contra, diferencia de goles negativa, y por si fuera poco pobres entradas en los juegos de local, pareciera increíble que existieran posibilidades para aspirar a la repesca, pero esto es tan mediocre, que sí, si la hay.
Este viernes se recibirá a los alicaídos y desesperados Xolos, que se juegan el todo por el todo para no pagar multa, no será un partido sencillo, Miguel Herrera se puede “comer” sin problemas la “táctica” de Eduardo Arce, sin embargo, los resultados se le pueden dar al Puebla, pero valdría la pena analizar si en verdad conviene.
Expliquemos mejor la idea, si por alguna razón se consigue entrar a la repesca, seguramente los encargados del club nos venderán la idea de que se cumplió el objetivo, de que se terminó dentro de los mejores 12, que la identidad del equipo sigue intacta, etc. Sin embargo, esto simplemente sería un espejismo, pues este equipo con tanta historia se maneja de manera errónea, privilegiando lo económico y no lo deportivo.