En la actualidad me encuentro con practicantes de yoga que aún tienen la falsa creencia que esta disciplina es meramente física, sin embargo, el verdadero estado del yoga también te guía a expandirte en el terreno emocional ante todas las situaciones posibles. Esto nos lleva a recordar que la milenaria practica pretende crear unión entre el cuerpo físico, mental, emocional y espiritual.
Es verdad que a ningún ser le gusta sufrir, pues todos preferiríamos sentirnos en completa paz, armonía, felicidad y por ello hacemos todo lo posible para evitar sentimientos difíciles negando su presencia en cuanto aparecen, es decir desatendiendo lo que realmente sentimos. Pero ¿qué efecto podría tener el negar lo que estamos sintiendo?
Imagina que eres una olla, la presión son las emociones, naturalmente puedes fluir y expresar aquellas que te hacen sentir bien, pero las que no generan esa sensación las bloqueas, las guardas, las acumulas, tarde o temprano esa olla explotará por todo lo acumulado desde hace tiempo atrás. Experimentar y aceptar lo que sientes es parte fundamental de tu existencia pues cada vez que conectas con tu propio dolor accedes a trabajar la compasión hacia ti mismo; sentir profundamente puede ayudarnos a alejarnos del engañoso victimismo, pues aprendemos que depende de uno mismo el grado de afectación de dicha situación.
Recuerda, todo lo que llega a tu vida y hace ruido, no llega para verte sufrir, sino porque aquello no integrado aún, está listo para ser trascendido.