El ejercicio y el microbiota intestinal: “El ying y el yang”

Actualmente se ha escuchado hablar mucho sobre la microbiota intestinal, que es un sistema de bacterias que su principal función es: absorción de nutrientes, protección, salud intestinal, entre otras. El microbiota está compuesto por más de 10 mil millones de bacterias, en todo el tracto intestinal, y que la inmunidad esta relacionada en hasta un 80 % de la salud de este sistema. Para mantener su equilibrio depende de factores ambientales, estilo de vida e ingesta de alimentos. La calidad de alimentación impacta sobre el buen funcionamiento de esta. Estudios recientes nos informan que los carbohidratos y las proteínas generalmente se consideran los determinantes de la composición del microbiota intestinal.
El ejercicio se ha considerado un modulador de la microbiota intestinal, la relación entre el ejercicio y la microbiota realmente es compleja, ya que la interacción influye sobre el rendimiento deportivo.
El ejercicio es considerado como uno de los factores ambientales que impacta sobre dicho sistema, en resultados de algunos estudios mencionan que el ejercicio cardiorrespiratorio influye sobre la simbiosis (equilibrio de la microbiota intestinal), aunque  otros factores como el % de grasa y masa magra se correlacionan con la salud de las baterías.
En un estudio realizado durante 6 semanas en personas sedentarias, con sobrepeso y personas magras, mostraron que después del entrenamiento físico los participantes magros, como las personas con sobrepeso, experimentaron un cambio en la composición de la microbiota intestinal, pero las personas magras tuvieron mejor respuesta a los procesos inflamatorios causados por el ejercicio.
Las modificaciones de la composición del microbioma intestinal provocadas por el ejercicio pueden ejercer efectos favorables sobre todo el organismo, modulando procesos anómalos. Por ejemplo, los cambios en la microbiota inducido por el ejercicio pueden mitigar el curso clínico de infarto de miocardio o colitis inducida químicamente (alimentación), especialmente modulando la respuesta inflamatoria.  El ejercicio de resistencia de alta intensidad, especialmente si no está proporcionado al nivel de entrenamiento, puede representar un gran factor de estrés para el organismo. Estas condiciones pueden inducir alteraciones en la mucosa intestinal, asociados con síntomas gastrointestinales agudos como dolor abdominal, náuseas y diarrea.
Recientemente, varias investigaciones han planteado de forma hipotética que la constitución de la microbiota intestinal puede influir en la aparición de sarcopenia, es decir, la pérdida de masa y función muscular que se produce con el envejecimiento.
En este contexto, su composición puede influir en la aparición de sarcopenia. De hecho, la presencia de equilibrio en la microbiota intestinal está asociada con varias alteraciones metabólicas, que involucran producción de proteínas, células que controlan inflamación y sensibilidad a la insulina. Todos estos elementos pueden modular la fisiología del músculo esquelético. En primer lugar, una microbiota intestinal no sana puede reducir la absorción de las proteínas implicados en la inflamación y la reparación de proteínas musculares.
Las bacterias intestinales también participan en la formación de muchas vitaminas, incluyendo folato, vitamina B12 y riboflavina, promoviendo varios efectos beneficiosos en las células del músculo esquelético, que van desde la reparación muscular hasta la neutralización del estrés oxidativo durante el ejercicio. Estas bacterias en equilibrio puede transformar eficazmente algunos nutrientes de la dieta en intermediarios metabólicos, que una vez absorbidos en la circulación, pueden favorecer la inflamación, la sensibilidad a la insulina y la capacidad antioxidante. Por el contrario, una microbiota insana puede carecer de estas funciones, con algunas consecuencias negativas sobre la salud muscular.
En resumen, el entrenamiento con ejercicio regular parece estar asociado con una mayor biodiversidad y funciones beneficiosas del microbioma intestinal. Por tanto, la microbiota puede representar un mediador de los beneficios para la salud inducidos por el ejercicio, aunque la dieta y la composición corporal pueden desempeñar un papel relevante en esta asociación. Por otro lado, también hay algunos estudios que apoyan que el ejercicio hasta el agotamiento, como los atletas de larga duración, puede estar asociado con consecuencias perjudiciales para la microbiota. Por tanto, los efectos del ejercicio en el microbioma intestinal pueden depender de su intensidad y tiempo.
En Línea Deportiva 2024