El papel de las hormonas en la fuerza muscular

 

Antes de la pubertad, no hay diferencia de sexo puesto que cuando aparece una carga hormonal surge una clara diferencia de sexo física, mental e indudablemente en el rendimiento deportivo.

Existe una amplia diferencia de sexo en las concentraciones de testosterona circulante y una relación reproducible entre la testosterona circulante y la masa y fuerza muscular.

Las competencias atléticas de élite tienen eventos masculinos y femeninos separados debido a las ventajas físicas de los hombres en fuerza, velocidad y resistencia. El inicio de la pubertad masculina, un proceso impulsado por el cerebro inicia una cascada hormonal. En los hombres, esto conduce a una mayor secreción de testosterona en la hipófisis y en las niñas, la testosterona aumenta durante la pubertad, pero no tan presente con en los hombres y su punto máximo es entre los 20 y los 25 años antes de disminuir gradualmente con la edad.

Se sabe desde la antigüedad que la castración influye en la función muscular. El conocimiento moderno de la base celular de los efectos de las hormonas en el músculo esquelético involucra los efectos debidos a la unión de andrógenos dando lugar a liberar proteínas chaperonas, esto conduce a aumentos en el número y el tamaño de las fibras musculares, el número de células satélite musculares y el tamaño de las neuronas motoras.

En medicina clínica, uno de los principales cambios relacionados con el envejecimiento es el aumento del peso corporal y la circunferencia de la cintura. En los ancianos, los bajos niveles de actividad física pueden conducir a un aumento del peso corporal y de la grasa corporal. Incluso sin ningún cambio de peso, la composición corporal puede cambiar con el envejecimiento. La masa muscular esquelética disminuye, mientras que la grasa corporal, incluida la grasa corporal total, intraabdominal e intermuscular, aumenta. Esto puede estar relacionado con la pérdida funcional de la actividad física y la discapacidad. 

Actualmente, el tratamiento de la sarcopenia es un desafío creciente, con muchas modalidades sugeridas y estudiadas. Algunos de estos incluyen el ejercicio de resistencia, el consumo de proteínas con aminoácidos esenciales, así como el tratamiento de hormona del crecimiento y testosterona.

La sarcopenia tiene numerosas causas, que incluyen anorexia, inflamación, hipovitaminosis, inmovilización e hipogonadismo. Un estudio mostró que los niveles de testosterona disminuyeron a una tasa de aproximadamente el 1 % por año después de los 30 años, por lo tanto, es probable que aproximadamente entre el 40 % y el 70 % de los hombres mayores de 70 años tengan niveles bajos de testosterona. Otro estudio informó que los hombres con obesidad, síndrome metabólico y diabetes tipo 2 tienen niveles bajos de testosterona, especialmente cuando la adiposidad visceral es alta. La testosterona exhibió una disminución gradual con la edad con o sin obesidad, incluso después de ajustar otros factores, como el índice de masa corporal y las mediciones del pliegue cutáneo subescapular.

La testosterona se usa ampliamente para mejorar la impotencia o aumentar la libido, pero no para la masa muscular o la función. Su eficacia para aumentar la masa muscular o la función varía según el sujeto y el método. En cuanto al tratamiento de la sarcopenia, las hormonas sexuales probablemente no sean la única respuesta.

En Línea Deportiva 2026