Este será un domingo para recordar por el resto de tu vida. Fueron las palabras del entrevistador al finalizar aquel lejano Gran Premio de Malasia de 2012 como una especie de pregunta-afirmación al piloto mexicano Checo Pérez que acababa de lograr su primer pódium en Fórmula 1. “Quiero dedicarle esta carrera a Frida, mi perrita, que murió hace poco”, fue la respuesta del piloto de Jalisco. “Hoy pudimos haber ganado, pero sé que algún día llegará es victoria”, continuó en su declaración Checo en la sala de prensa tras una inolvidable carrera en lluvia.
Era la sonrisa de un joven de 22 años que estaba cumpliendo un gran sueño con apenas un año en la máxima categoría. En aquella sala de prensa estaba sentado junto a un bicampeón mundial como Fernando Alonso y frente a otro como Lewis Hamilton, que en aquel entonces ya había ganado su primer campeonato y estaba en su año de despedida de McLaren.
Aquel segundo lugar en Malasia significaba para él poner la primera piedra en busca de construir una sólida carrera en la Fórmula 1. Un pódium que también terminó con una sequía de 40 años para el automovilismo mexicano desde que lo consiguió Pedro Rodríguez. Checo no podía disimular la sonrisa en su rostro frente a la ecuanimidad de Alonso y Hamilton que estaban más acostumbrados ya a los reflectores y al escenario que significa estar en el pódium de un Gran Premio. Además, ambos habían respondido ya a las exigencias de equipos como Ferrari y McLaren en donde los pódiums son por su historia una obligación.
Para Sergio Pérez el panorama era diferente. Correr para un equipo de media tabla como Sauber no le representaba la misma exigencia. Siendo todavía un piloto novato y en un equipo mas modesto, cualquier resultado de puntos era bienvenido en el equipo suizo y ni qué decir de obtener un pódium.
Ese mismo año llegaron los pódiums en Canadá y en Italia. En el circuito de Monza el mexicano vino de atrás para adelantar en las últimas vueltas a los Ferrari de Felipe Massa y Fernando Alonso. Nuevamente un segundo lugar con sabor a victoria para Checo. Me atrevo a pensar que aquella actuación fue la que finalmente le abrió la puerta del equipo McLaren para la siguiente temporada. El 2013 pintaba glorioso para Checo siendo que en 2012 entre Hamilton y Button acumularon 5 victorias y numerosos pódiums para el equipo de Woking. La apuesta de McLaren para sustituir a Hamilton que tomó la prometedora oferta de Mercedes, no era poca cosa para el Mexicano. Era la gran oportunidad que estaba esperando.
Así como firmar por McLaren a diferencia de lo vivido en Sauber era la gran oportunidad para Checo, era también la obligación de responder a la expectativa. Los ojos de la prensa británica y la crítica constante son capaces de acabar con la carrera de pilotos. Y así pareció al final de aquella temporada 2013 en donde Checo fue parte del conjunto de frustraciones del histórico equipo que vino en picada. Checo rompió relaciones con Adrián Fernández y el gusto por llegar a McLaren duró más que la permanencia de Pérez con el equipo británico con el que un quinto lugar fue su mejor resultado.
Ante el negro panorama en la carrera de Checo que además había cerrado la puerta de Ferrari cuando decidió tomar la oportunidad en McLaren, se abrió otra puerta mucho más pequeña pero que le permitió quedarse en la Fórmula 1. Y esa puerta fue la del modesto Force India.
Cuenta Checo Pérez que el desanimo que vivió al llegar la fábrica del equipo Hindú comparando su situación con lo que ese año experimentó en McLaren, duró todo el invierno. 2014 lucía como un año desalentador en donde pelear por pódiums en las carreras era algo más parecido a un sueño guajiro. Pero un tercer lugar en Bahréin en esa temporada aclaró el futuro del mexicano en la Fórmula 1.
Lo vivido entre 2014 con Force India y después con Racing Point en el que incluso tuvo que rescatar financieramente al equipo, solo él lo podrá contar. Pero visto desde fuera, la carrera de Checo y los altibajos de rendimiento en esos 7 años, siempre lo tuvo con futuro incierto. Siempre peleando por mantener sus contratos y siempre luchando por mantenerse en la Fórmula 1. La única manera de hacerlo en la Fórmula 1 es con resultados y con dinero. Es por eso que para Checo, cada punto sumado y cada pódium alcanzado compitiendo fuera de los equipos top en la parrilla, siempre le permitió mantenerse.
Subir a uno de los tres escalones que premian a los ganadores cuando las condiciones normales en una carrera, compitiendo en un equipo mediano, no lo permiten, obligan a todos los pilotos a maximizar sus oportunidades cuando las condiciones sí lo permiten. Y ahí siempre estuvo Checo hasta que llegó su primera victoria en su décima temporada en la categoría en el Gran Premio de Sahkir 2020. El resultado soñado en el momento indicado cuando la carrera de Pérez parecía terminada.
De esa pequeña puerta que se abrió en 2014 en Force India, Checo encontró una de las llaves más deseadas en el medio. Esa llave que abrió la enorme puerta de un equipo como Red Bull que representa la mayor exigencia que nunca antes tuvo.
“Never Give Up” Es la leyenda que Checo puso en su caso. Para no olvidar lo que sus 10 años anteriores en la fórmula 1 significaron. Checo pagó derecho de piso al tener como compañero a un piloto del nivel de Max Verstappen. Al competir en un auto nuevo para él y en el que se cuestionó a mediados de la temporada pasada si el número 11 de Red Bull estaba cumpliendo con la expectativa. Checo respondió con 5 pódiums y aunque estuvo lejos de la cosecha de puntos de su compañero Max, fueron suficientes para ganarse la confianza del equipo para quedarse un año más.
El mensaje de Checo con su equipo al finalizar segundo en el Gran Premio de Australia es muy distinto al gozo que siempre se le escuchó en sus pódiums con Force India, pues es el primero en saber la exigencia que tiene en el equipo.
Desde aquellas palabras de júbilo con el segundo lugar en Malasia 2012 hasta las palabras de su segundo lugar en Australia 2022 en donde confirma que hay mucho trabajo por hacer en el equipo, se muestra a un Checo Pérez que está en su momento de mayor madurez como piloto de la máxima categoría. Sus resultados serán los que le abrirán o cerrarán puerta de un nuevo contrato en las 20 largas carreras que aún están por delante.
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