“Empoderando a Nuestros Pequeños Atletas: Una Carta Abierta a los Padres de Futuras Estrellas Deportivas”

Con el valioso aporte del Coach David Abdi Sánchez Rivera, presentamos esta columna dirigida a los padres de jóvenes deportistas. Su experiencia y visión enriquecen nuestras palabras, brindando consejos y perspectivas que guiarán a nuestros futuros campeones hacia el éxito en el mundo del deporte.

Todos somos conscientes de la significativa importancia que conlleva que nuestros hijos se involucren desde temprana edad en actividades deportivas. formar parte de un equipo y participar de manera regular en actividades físicas no solo promueve su salud física, sino que también les brinda la oportunidad de explorar y comprender aspectos fundamentales de la sociedad. Además, a través de la competencia experimentan el sabor de la victoria y aprenden a gestionar las derrotas.

Aquí abordaremos 3 puntos importantes que debemos valorar para entender perfectamente nuestra labor como padres de familia, hasta donde podemos contribuir y en qué momento debemos parar para dejar que los expertos “los entrenadores” puedan desempeñar su trabajo sin entorpecer la labor.

 

1. OJOS DE AMOR.

Entendemos que cuando inscribimos a nuestro hijo en un deporte, nuestro principal objetivo es respaldarlo y esperar su óptimo desarrollo y desempeño. A veces, nuestro cariño y pasión pueden nublarnos, impidiéndonos reconocer cuándo podríamos estar perjudicándolo. Aquí es donde entra la teoría psicológica de la “ceguera afectiva”: nuestro amor profundo puede influir en cómo percibimos la situación de nuestro hijo, dificultando una evaluación objetiva de su progreso y necesidades.

El entrenador, en cambio, aporta una perspectiva imparcial y basada en evidencia. Al estar más distanciado emocionalmente, puede analizar de manera más precisa las fortalezas y debilidades del niño, así como identificar oportunidades de crecimiento. Su visión objetiva es esencial para garantizar un desarrollo equilibrado y exitoso en el mundo deportivo.

 

2. EXPERTOS DE TODO.

No importando la indudable capacidad o conocimiento adquirido a lo largo del tiempo y de la práctica de algún deporte o disciplina. No nos hace entrenadores.

Dejar que el entrenador de sus observaciones técnico/táctico desde su punto de vista clínico y analítico. Valorando todas las situaciones que rodean el contexto de la situación. Al final el es el preparado para resolver las eventualidades del deporte.

 

3. DISFRUTAR Y ALENTAR

Es maravilloso compartir momentos de competencia o partidos con nuestros hijos, presenciar su rostro lleno de satisfacción al anotar un punto o cruzar la línea de meta en primer lugar. En esos momentos, nuestro pecho se llena de felicidad, dicha y orgullo innegables. Sin embargo, ¿qué ocurre cuando las cosas no salen como esperábamos? Cuando nuestro hijo falla el penal decisivo o sus tiempos no son los deseados. En momentos de desafío, a veces surge la tendencia a buscar culpables: el entrenador no es adecuado, carece de las habilidades necesarias; el juez es responsable, el árbitro no cumplió su tarea correctamente.

Pero lo que realmente nuestro hijo necesita en estos momentos es algo distinto. Más que señalar culpables, necesita palabras de aliento, un recordatorio de que estamos orgullosos de su dedicación y valentía al enfrentar nuevos retos. En lugar de buscar a quién culpar, ofrecer nuestro apoyo incondicional es lo que marca la diferencia. Las palabras de aliento y un gesto de apoyo son el bálsamo que todo niño requiere en estos momentos. Es en estas situaciones difíciles donde se forja su resiliencia y se cultiva su autoestima.

 

Estas no son reglas, pero si intentamos seguir estos consejos, la vida deportiva de nuestros hijos será más placentera y feliz logrando tener verdaderos momentos de esparcimiento, crecimiento y de calidad que serán recordados por mucho tiempo.

Sin temor a equivocarme puedo decir que, no hay como el deporte para enseñar valores fundamentales, pilares en la educación de los buenos ciudadanos.

 

 

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