[En Línea Deportiva] Cancún, el paraíso para multiplicar la inversión

Chatgpt Image 31 Ago 2026, 10 36 03 P.m.

BLUE CROW: EL PRECIO DE LA ESPERANZA

Amigo lector:

Ayer comenzamos a subir una montaña.

Cinco proyectos de la Liga de Expansión. Cinco hombres. Cinco historias. Cinco motivaciones distintas para llegar al mismo lugar: la Primera División.

Les llamamos ALPINISTAS O ARRIBISTAS.

Y prometimos abrir cada expediente.

No solamente para saber quién tiene razón en la batalla por el ascenso y descenso, sino para responder una pregunta mucho más incómoda:

¿QUÉ HAY REALMENTE ARRIBA DE LA MONTAÑA?

Comencemos por Cancún FC.

El equipo asentado en el paraíso del Caribe mexicano.

Una ciudad que incluso la Fórmula 1 ha contemplado como posible sede de una fecha de su serial.

Una ciudad mucho más valorada y reconocida por los extranjeros que por los mismos mexicanos.

Pero para entender a Cancún hay que comenzar mucho antes de Cancún.

Con un hombre que venía del béisbol.

Con una serie de Netflix.

Y, curiosamente, con unos cuervos.

ENTRE CUERVOS SE ENCONTRARON

Jeff Luhnow construyó buena parte de su prestigio deportivo como gerente general de los Astros de Houston.

Ingeniero, empresario, ejecutivo y obsesionado con los datos, convirtió la analítica en una herramienta fundamental para tomar decisiones deportivas.

Los Astros ganaron la Serie Mundial de 2017 y regresaron a disputarla en 2019.

Pero aquella historia terminó abruptamente.

Major League Baseball investigó el escándalo de robo electrónico de señales de los Astros. En enero de 2020 suspendió a Luhnow durante la temporada 2020; los Astros inmediatamente lo despidieron. Luhnow sostuvo que desconocía el esquema y posteriormente demandó al club por incumplimiento contractual, litigio que terminó resolviéndose mediante acuerdo.

Una precisión necesaria:

MLB no concluyó que Luhnow hubiera personalmente diseñado o ejecutado el robo de señales. Sí lo responsabilizó, como gerente general, por fallas de supervisión dentro de una organización bajo su mando.

El hombre que había aprendido a generar valor para otros quedó fuera del ecosistema que ayudó a construir.

Y decidió construir uno propio.

Entonces apareció México.

A finales de 2020, los creadores de Club de Cuervos, la exitosa serie de Netflix, buscaron a Luhnow para intentar algo extraordinario:

convertir la ficción en realidad.

Los Alazraki tenían la marca, la narrativa y una audiencia construida antes incluso de tener un equipo.

Luhnow tenía algo diferente:

capital y acceso a inversionistas.

Intentaron comprar al Atlético de San Luis.

Y aquí conviene precisar la cifra.

En aquel momento, distintos reportes situaban alrededor de 40 millones de dólares el precio que debía pagar el grupo encabezado por Luhnow por la franquicia potosina. Carlos Alazraki aportaría la marca Club de Cuervos; Luhnow y sus inversionistas, fundamentalmente el dinero.

Estuvieron tan cerca que posteriormente Luhnow reconocería que habían preparado pretemporada, negociado jugadores, trabajado uniformes y desarrollado el proyecto.

No se concretó.

Y Atlético de Madrid terminó permaneciendo en San Luis.

Pero aquel episodio nos deja la primera conclusión fundamental:

BLUE CROW NO LLEGÓ A MÉXICO PARA DEFENDER EL ASCENSO.

LLEGÓ PARA ENTRAR A LIGA MX.

Primero intentó ACCEDER.

Después decidiría ASCENDER.

El objetivo no cambió.

Cambió la ruta.

EL CUERVO AZUL

Existe una coincidencia fascinante.

Después de aquel encuentro alrededor de Club de Cuervos, en 2021 apareció Blue Crow Sports Group.

El Cuervo Azul.

No encontré una declaración de Luhnow, Arvind Narayan o Giovanni Solazzi que establezca que el nombre provenga de la serie.

Por eso no se lo puedo presentar como hecho.

Pero la pregunta es irresistible.

Primero fueron los Cuervos.

Después nació el Cuervo Azul.

¿Coincidencia?

Quizá.

ENTRE CUERVOS SE ENCONTRARON.

Y entonces apareció José Luis Orantes.

Orantes había creado Cancún FC en 2020 después del traslado de Cafetaleros de Chiapas.

Blue Crow adquirió el club en agosto de 2021.

Imagine la oportunidad desde la perspectiva financiera.

Luhnow acababa de intentar comprar directamente una franquicia de Liga MX por aproximadamente 40 millones de dólares.

No pudo.

Ahora podía entrar por muchísimo menos a la división inmediata inferior, en una ciudad cuya marca territorial es conocida prácticamente en todo el mundo, construir el proyecto y esperar que regresara la posibilidad de subir.

No sabemos qué palabras utilizó Orantes para vender la operación.

Pero económicamente la tesis era extraordinariamente atractiva:

COMPRAR ABAJO.

OPERAR MEJOR.

ASCENDER.

REVALORIZAR.

Era una apuesta asimétrica.

Y Blue Crow la tomó.

EL ADN DEL CUERVO AZUL

Para comprender lo que ocurrió después hay que entender quiénes invierten detrás de Blue Crow.

No hablamos del propietario romántico que compra el equipo de su infancia.

Hablamos de capital privado, family offices, empresarios, inversionistas de alto patrimonio y personajes vinculados al deporte profesional estadounidense.

Entre ellos aparecieron hombres relacionados con los Astros y con el mundo del private equity.

Uno particularmente revelador es Bill Cornog, ex KKR e inversionista de Blue Crow.

Y Cornog nos regaló quizá la llave más importante para entender toda esta historia.

Al hablar de ascenso y descenso reconoció, en esencia, que resulta extraordinario cuando uno está abajo y quiere subir, pero deja de serlo cuando ya está arriba y corre el riesgo de perder la categoría.

Explicó además algo fundamental sobre la diferencia económica entre ambos modelos.

Las ligas cerradas estadounidenses crean una especie de exclusividad territorial: la franquicia conserva su lugar independientemente del resultado deportivo y eso ayuda a sostener valuaciones elevadas.

Cuando el activo puede perder esa posición por un descenso, esa seguridad desaparece.

Y Cornog fue todavía más claro al hablar de sus inversiones deportivas:

“La gente ha hecho dinero. No lo ha hecho mediante dividendos o flujo de efectivo. Lo ha hecho mediante apreciación de la franquicia.”

Ahí está.

No necesitamos adivinar cuál es uno de los motores de Blue Crow.

PLUSVALÍA.

No es pecado.

No es acusación.

Es inversión.

Y aquí aparece una discusión mucho más profunda que Cancún.

El modelo europeo ofrece mérito deportivo.

Puedes subir.

Pero también puedes bajar.

El modelo estadounidense ofrece otra cosa extremadamente seductora para determinado tipo de capital:

CERTEZA SOBRE LA PERMANENCIA DEL ACTIVO.

En uno, el triunfo puede multiplicar la oportunidad.

En el otro, el fracaso deportivo no necesariamente destruye tu posición dentro de la liga.

No significa que todo inversionista prefiera una liga cerrada.

Significa que el capital que prioriza previsibilidad, protección de valuación y control del riesgo encuentra en ella una característica extraordinariamente atractiva.

Porque existe una verdad elemental:

EL CAPITAL ACEPTA RIESGO PARA GANAR.

LO QUE NO LE GUSTA ES DESCUBRIR QUE LA CANCHA PUEDE BORRAR EN UN AÑO PARTE DEL VALOR QUE CONSTRUYÓ DURANTE VARIOS.

Y Leganés terminó convirtiéndose en el laboratorio perfecto para comprobarlo.

EL MODELO SARAH RUDD

Sarah Rudd ayuda a entender el motor metodológico.

Procedente del mundo de la tecnología y posteriormente de la analítica aplicada al fútbol, participó en Blue Crow Analytics, una estructura creada para trasladar información, modelos y tecnología a las decisiones deportivas de los clubes.

La lógica puede resumirse así:

COMPRAR UN ACTIVO CON POTENCIAL

→ analítica

→ tecnología

→ mejores decisiones

→ desarrollo de jugadores

→ resultados

→ crecimiento

→ ascenso, cuando sea posible

→ revalorización

→ monetización.

Blue Crow se parece, por ello, mucho más a una plataforma de inversión deportiva que a una familia tradicional de propietarios.

Y entonces comprendemos por qué el ascenso importa tanto.

No solamente porque entrega un trofeo.

EL ASCENSO PUEDE SER UN EVENTO DE REVALORIZACIÓN.

COMPRAR, DESARROLLAR, REVALORIZAR

Mire usted lo que ha hecho Blue Crow.

Compró Leganés cuando estaba en Segunda División.

Lo ascendió como campeón de LaLiga Hypermotion en 2024.

Un año después perdió la categoría y regresó a Segunda.

En República Checa invirtió en MFK Vyškov.

Salió en 2025.

En Dubái tuvo Elite Falcons.

Aquel proyecto servía fundamentalmente como vehículo de desarrollo de futbolistas internacionales. Ascendió deportivamente, pero cuando las nuevas condiciones de competencia dejaron de ajustarse de la misma manera a la función para la que había sido concebido, Blue Crow terminó saliendo.

Hoy desarrolla una iniciativa de formación en Botswana.

Y mantiene su inversión en Le Havre, Francia.

El patrón merece atención.

Blue Crow no parece enamorarse necesariamente del vehículo.

Se enamora de la tesis.

Si necesita un club, utiliza un club.

Si necesita una academia, desarrolla una academia.

Si un activo deja de encajar, puede abandonarlo.

Si aparece una oportunidad de monetización, puede vender.

BLUE CROW NO NECESITA SER DUEÑO DE TODA LA MONTAÑA.

NECESITA CONTROLAR LA RUTA POR DONDE PASA EL VALOR.

Ése es el ADN del Cuervo Azul.

EL ÁRBOL DEL CAPITAL

Por eso Blue Crow ha construido distintas raíces para alimentar el mismo árbol.

Clubes.

Academias.

Scouting.

Jugadores.

Datos.

Tecnología.

Experiencias comerciales.

Patrocinios.

Hospitality.

Transferencias.

Marcas.

Y plusvalía de los propios activos.

Algunas raíces permanecen.

Otras desaparecen.

Cancún permanece.

Le Havre permanece.

Elite África permanece como proyecto de desarrollo.

Vyškov salió.

Elite Falcons salió.

Leganés salió.

No significa que cada activo haya sido comprado originalmente para venderlo.

Eso no está demostrado.

Significa algo diferente:

PARA BLUE CROW, VENDER TAMBIÉN FORMA PARTE DEL JUEGO.

Comprar.

Construir.

Esperar.

Revalorizar.

Y cuando aparece el precio correcto…

vender.

LEGANÉS: LA LECCIÓN MÁS IMPORTANTE

Aquí está probablemente el punto que mejor explica el futuro de Cancún.

Blue Crow adquirió Leganés en 2022. Distintos reportes sitúan la operación entre 70 y 80 millones de euros; otras referencias han utilizado una cifra aproximada de 83 millones.

Lo llevó a Primera.

No pudo sostenerlo.

El Leganés descendió después de una sola temporada en LaLiga y disputó 2025-26 nuevamente en Segunda.

Y aquí aparece un dato extraordinariamente importante.

La propia memoria financiera del club advertía que el descenso provocaría una contracción significativa de las magnitudes económicas para la temporada siguiente.

Es decir:

EL DESCENSO NO ERA SOLAMENTE UNA DERROTA DEPORTIVA.

ERA UNA CONTRACCIÓN DEL ACTIVO.

Exactamente el riesgo sobre el que Cornog habló.

Entonces apareció 885 Capital.

No es simplemente otro fondo español.

Es un grupo internacional de inversión especializado en deporte y tecnología, fundado por Sudeep Ramnani y Jai Mahtani, con presencia pública en Madrid y Dubái; distintas publicaciones lo han descrito como un vehículo de origen dubaití.

885 ya poseía el 14.86 por ciento del Leganés.

En junio de 2026 compró a Blue Crow otro 84.21 por ciento, con lo que alcanzó aproximadamente el 99.1 por ciento del capital.

Y aquí está la precisión fundamental:

BLUE CROW VENDIÓ AL LEGANÉS ESTANDO EN SEGUNDA DIVISIÓN.

No lo vendió disfrutando de la estabilidad de Primera.

Lo vendió después de haberlo ascendido…

haberlo visto descender…

y haber intentado regresar sin conseguirlo inmediatamente.

La operación fue reportada alrededor de los 100 millones de euros.

No podemos tomar 83 y restarlo de 100 para afirmar que Blue Crow ganó limpiamente 17 millones.

Sería contablemente irresponsable.

Durante cuatro años hubo inversiones, pérdidas, ingresos, deuda, operaciones de jugadores, impuestos, costos y otros movimientos que tendríamos que conocer.

Pero sí podemos decir algo:

APARECIÓ UN COMPRADOR DISPUESTO A PAGAR UNA VALUACIÓN SUPERIOR A LA REFERENCIA PÚBLICA DE ENTRADA.

Y los inversionistas decidieron tomarla.

Jeff Luhnow se opuso.

Según reportes publicados en España, una parte determinante de los socios estaba preocupada precisamente por los malos resultados deportivos y por el riesgo de no conseguir nuevamente el ascenso; Luhnow quería continuar, mientras el bloque inversor prefirió la operación. Poco antes de la venta fue apartado del consejo de Blue Crow.

Ahí puede estar una de las grandes explicaciones de la ruptura.

Luhnow había demostrado que podía:

SUBIR.

Pero no había demostrado que pudiera:

PERMANECER ARRIBA.

Y cuando el modelo deportivo volvió a colocar el activo abajo…

el capital tuvo que decidir si esperaba nuevamente el ascenso o cristalizaba el valor que otro inversionista estaba dispuesto a pagar.

Eligió vender.

DOS MODELOS, DOS RIESGOS

Y aquí la discusión deja de ser española.

Se vuelve universal.

El modelo europeo dice:

GANA Y SUBES.

Pero también:

PIERDE Y BAJAS.

El modelo americano dice:

puedes perder deportivamente…

pero sigues siendo propietario de un lugar dentro de una liga cerrada.

Para la competencia deportiva, uno representa mérito.

Para determinado capital, el otro representa:

PROTECCIÓN DEL VALOR.

No necesariamente mayor rentabilidad.

Sí mayor previsibilidad.

Por eso resulta tan extraordinaria la confesión conceptual de Cornog.

Desde abajo, promoción y descenso son maravillosos.

Porque existe una escalera hacia arriba.

Desde arriba, pueden ser aterradores.

Porque también existe una escalera hacia abajo.

Por eso Blue Crow vive una contradicción fascinante.

En México necesita una pirámide abierta porque posee un activo abajo.

En Leganés descubrió el costo de esa misma pirámide cuando su activo estaba arriba y cayó.

EL MISMO MODELO QUE PUEDE MULTIPLICAR EL VALOR DE CANCÚN…

PUEDE REDUCIR EL VALOR DE LEGANÉS.

Eso no es ideología.

Es posición dentro de la montaña.

LUHNOW: EL FUNDADOR REEMPLAZABLE

Y entonces la historia adquiere otro significado.

Luhnow construyó Blue Crow.

Aportó conocimiento deportivo.

Aportó una red de inversionistas ligada en parte al ecosistema de los Astros.

Abrió mercados.

Participó en Cancún.

Entró a Leganés.

Construyó la plataforma.

Pero cuando apareció una diferencia entre:

la convicción del fundador

y

la decisión del capital,

ganó el capital.

Hoy Luhnow no aparece en la estructura pública de Blue Crow.

No fue enviado a dirigir otro activo.

Y la compañía tampoco identifica públicamente en su página actual a un nuevo CEO ocupando exactamente el lugar que él dejó.

La paradoja resulta formidable.

LUHNOW PUDO HABER SIDO EL PADRE DEL CUERVO AZUL.

PERO EL CUERVO AZUL DESCUBRIÓ QUE PODÍA VOLAR SIN SU PADRE.

Ya le había ocurrido algo parecido —aunque por causas completamente diferentes— en Houston.

Ayudó a construir un ecosistema exitoso.

Terminó fuera.

En Astros fue consecuencia del escándalo y de su responsabilidad gerencial.

En Blue Crow, de acuerdo con lo publicado, fueron diferencias corporativas y estratégicas.

No mezclemos las causas.

Pero ambas historias tienen una enseñanza común:

EL HOMBRE QUE CREA VALOR PARA EL CAPITAL NO NECESARIAMENTE TERMINA CONTROLANDO EL CAPITAL.

En ambos ecosistemas Luhnow terminó siendo reemplazable.

Y eso nos lleva directamente a Giovanni Solazzi.

CANCÚN NO ES LEGANÉS

Antes, una diferencia fundamental.

Leganés tenía historia.

Le Havre tiene historia.

Cancún prácticamente tuvo que construirla.

Blue Crow llegó a un club nacido apenas un año antes y comenzó a desarrollar marca, aficionados, experiencias alrededor del estadio, fuerzas básicas y una estructura deportiva.

Y también ganó.

Cancún fue campeón del Apertura 2023 y posteriormente Campeón de Campeones 2023-24.

Eso cuenta.

Porque Blue Crow no compró únicamente un certificado para esperar sentada la apertura de una puerta.

Hubo trabajo deportivo.

Hubo desarrollo.

Hubo resultados.

La pregunta es cuánto de aquello podrá transformarse en:

PATRIMONIO PERMANENTE.

SOLAZZI

Jeff Luhnow ya no está al frente de Blue Crow.

Y Giovanni Solazzi terminó convertido en presidente de Cancún FC y en uno de los principales rostros públicos de la batalla por recuperar el ascenso.

Italiano.

Joven.

Abogado.

Formado en Sports Management.

Con varios años instalado y trabajando alrededor del proyecto de Cancún.

Y hoy defendiendo un club al que incluso ha llamado públicamente su:

“LITTLE CHILD”.

Solazzi habla de meritocracia.

Del sueño de los futbolistas.

De ciudades que merecen tener la oportunidad de llegar a Primera.

De la pirámide deportiva.

Del desarrollo regional.

Y no encuentro razón para negar que pueda creer sinceramente en todo ello.

Pero Solazzi también trabaja para Blue Crow.

Y Blue Crow es una plataforma de inversión.

Después de vender Leganés, él mismo habló orgullosamente del rendimiento entregado a sus inversionistas.

Por eso tiene una capacidad evidente para adaptar el mensaje dependiendo del auditorio.

En México habla de:

justicia deportiva,

meritocracia,

el sueño de los jóvenes,

oportunidades para futbolistas mexicanos,

desarrollo regional

y una pirámide que debe permanecer abierta.

Cuando habla ante audiencias internacionales o vinculadas a los negocios aparecen:

creación de valor,

sostenibilidad,

crecimiento del activo,

inversión,

rentabilidad

y retorno.

No necesariamente existe contradicción.

Existe:

SEGMENTACIÓN DEL MENSAJE.

EN MÉXICO, SOLAZZI VENDE JUSTICIA.

ANTE EL MERCADO INTERNACIONAL, EXPLICA INVERSIÓN.

Las dos cosas pueden coexistir.

Pero el lector tiene derecho a preguntar:

¿CUÁL DE LAS DOS MUEVE REALMENTE AL CAPITAL?

EL SUEÑO DEL NIÑO Y EL SUEÑO DEL INVERSIONISTA

Aquí quiero ser muy claro.

No tengo elementos para afirmar que Solazzi no crea en el sueño de los niños mexicanos o en las oportunidades de nuestros futbolistas.

Puede creer sinceramente en ambas cosas.

Pero Blue Crow no nació como una institución filantrópica.

Es una plataforma de inversión.

Y el combustible que explica por qué sus inversionistas colocaron capital en México no parece ser únicamente el sueño del muchacho de provincia.

Es:

RENDIMIENTO DE INVERSIÓN.

Su palabra:

PLUSVALÍA.

Por eso conviene distinguir entre dos sueños.

El sueño del futbolista es llegar a Primera.

El sueño del inversionista es que su activo valga más.

Y cuando ambos coinciden…

el ascenso puede satisfacer a los dos.

Pero no necesariamente por la misma razón.

Aquí aparece una de las preguntas centrales de este expediente:

¿QUIEREN CONSTRUIR UN GRAN CLUB EN CANCÚN…

O CONSTRUIR UN GRAN ACTIVO PARA BLUE CROW?

Las dos cosas pueden coexistir.

El problema será descubrir:

CUÁL ESTÁ AL SERVICIO DE CUÁL.

LOS JUGADORES

Blue Crow también pretende crear valor mediante los futbolistas.

Cancún puede mostrar casos concretos de jugadores proyectados desde su estructura hacia categorías superiores.

Entre los movimientos que el propio club ha destacado encontramos:

Benjamín Galindo → Atlético de San Luis.

Jorge Díaz Price → Toluca.

Jean Unjanque → Querétaro.

Christopher Andrade → Necaxa.

También existen jóvenes de la academia de Cancún que han dado pasos hacia estructuras juveniles de Liga MX, entre ellos Luca Birlain y Alberto Hernández rumbo a Toluca, además de futbolistas que han alcanzado el primer equipo del propio Cancún.

El caso económicamente más visible que encontramos es el de Unjanque, procedente de Elite Falcons, posteriormente desarrollado en Cancún y cedido a Querétaro; registros públicos han reportado alrededor de 70 mil euros asociados al préstamo.

De los demás movimientos no encontramos públicamente cantidades suficientes para determinar cuánto dinero recibió realmente Cancún.

Y ahí comienza la verdadera auditoría.

¿Cuánto costaron?

¿Cuánto produjeron?

¿Cuánto conserva Blue Crow en derechos futuros?

¿Cuánto corresponde a préstamos y cuánto a ventas?

¿Cuál es la utilidad neta acumulada del player trading?

¿Alcanza ese ingreso para mitigar una parte relevante de la inversión realizada desde 2021?

No lo sabemos.

Por eso la conclusión debe ser precisa:

PROYECTAR FUTBOLISTAS: SÍ.

DEMOSTRAR UNA GRAN RENTABILIDAD MEDIANTE SU VENTA: TODAVÍA NO.

Quizá porque el jugador más valioso que Blue Crow pretende revalorizar en México…

sea el propio Cancún FC.

CANCÚN: LA PLAZA

Y la elección tampoco parece accidental.

Cancún es una marca territorial extraordinaria.

Destino turístico internacional.

Alta conectividad.

Flujo permanente de visitantes.

Puerta al Caribe.

Nombre reconocido en prácticamente cualquier mercado.

Desde mercadotecnia resulta formidable.

Pero existe una diferencia entre una gran marca territorial y una gran institución futbolística.

Una ciudad conocida mundialmente no produce automáticamente una afición consolidada.

Eso requiere años.

Generaciones.

Identidad.

Pertenencia.

Patrimonio.

Y ahí comienza la parte pendiente del expediente.

EL 10 Y EL 90

Solazzi reveló recientemente que Blue Crow apenas habría ejecutado alrededor del 10 por ciento de la inversión que contempla para Cancún durante los siguientes años.

El restante 90 por ciento incluiría proyectos de infraestructura y eventualmente un nuevo estadio.

Entonces debemos repetir una regla fundamental:

UNA PROMESA DE INVERSIÓN NO ES INVERSIÓN.

UNA VALUACIÓN NO ES CAPITAL.

UN PLAN NO ES PATRIMONIO.

No parece faltar dinero.

Durante la era Luhnow, Blue Crow aseguró públicamente estar bien financiado y contar con inversionistas dispuestos a aportar más capital.

Entonces:

¿POR QUÉ NO LO HAN DESPLEGADO?

La respuesta parece encontrarse en la incertidumbre.

Blue Crow quiere saber que existe una ruta real hacia Liga MX antes de inmovilizar cantidades mucho mayores de capital.

Financieramente resulta racional.

Pero la Liga puede pensar exactamente al revés.

Primero:

compre tierra,

construya instalaciones,

prepare estadio,

capitalice la operación,

obtenga certificación,

demuestre solvencia

y después dispute un ascenso que nadie puede garantizarle.

La diferencia cabe en dos líneas:

BLUE CROW QUIERE CERTEZA PARA INVERTIR.

LA LIGA PUEDE EXIGIR INVERSIÓN PARA OTORGAR CERTEZA.

¿Quién debe arriesgar primero?

Mientras ninguno ceda…

Cancún queda atrapado.

¿CANCÚN ES EL FIN O EL VEHÍCULO?

Y aquí aparece una pregunta todavía más incómoda.

¿Cancún será realmente el proyecto definitivo de Blue Crow en México?

¿O continúa siendo el vehículo para alcanzar aquello que Luhnow buscó desde el principio?

Liga MX.

Recuerde el origen.

Club de Cuervos.

San Luis.

Cuarenta millones de dólares.

Acceso directo.

Después Cancún.

Y ahora sabemos que alrededor del 90 por ciento de la inversión proyectada todavía no se ha desplegado.

Entonces permítame preguntar:

SI ALGÚN DÍA BLUE CROW ENCUENTRA UNA VÍA DIFERENTE PARA ACCEDER A LIGA MX, ¿EL GRAN PROYECTO SEGUIRÁ LLAMÁNDOSE CANCÚN?

¿O aquel viejo sueño de los Cuervos continúa guardado en algún cajón?

No tengo evidencia de que Blue Crow esté preparando actualmente la resurrección de Club de Cuervos.

No se lo estoy afirmando.

Lo estoy preguntando.

Porque el origen obliga a hacerlo.

¿EL 90 POR CIENTO RESTANTE ESTÁ CASADO CON CANCÚN…

O ESTÁ CASADO CON LA OPORTUNIDAD DE TENER UN ACTIVO EN LIGA MX?

¿Dónde tendría mayor capacidad internacional de monetización una plataforma llamada Blue Crow?

¿En una institución todavía joven llamada Cancún FC?

¿O alrededor de una marca conocida mundialmente gracias a Netflix como Club de Cuervos?

No tenemos la respuesta.

Pero antes de inmovilizar el siguiente gran tramo de capital, seguramente Blue Crow tendrá que tenerla.

¿CUÁNDO EL ASCENSO SE VOLVIÓ IRRENUNCIABLE?

Porque existe otra pregunta que la cronología no permite esquivar.

¿CUÁNDO SE CONVIRTIÓ EL ASCENSO EN UN PRINCIPIO IRRENUNCIABLE?

Blue Crow originalmente intentó:

ACCEDER.

Después decidió:

ASCENDER.

Y en junio pasado el propio Solazzi dejó una frase particularmente interesante.

Explicó que quieren llegar a Primera ganando y peleando en la cancha, pero que, si por alguna razón de esa manera no se puede, entonces tendrían que valorar cómo pueden “unirse”.

La palabra merece atención.

Porque devuelve la historia a su origen.

Por eso la pregunta permanece:

¿BLUE CROW DEFIENDE EL ASCENSO POR CONVICCIÓN…

O PORQUE HOY ES LA PUERTA QUE NECESITA SU ACTIVO?

Probablemente existan elementos de ambas cosas.

Y sería absurdo negar que después de cinco años dentro de Cancún puedan haber desarrollado una convicción deportiva genuina.

Pero también sería ingenuo olvidar que estamos hablando de inversionistas.

EL PRECIO DE LA PUERTA

Y aquí llegamos al dinero.

No cometeré el error de decir que Cancún automáticamente multiplicaría cuarenta o cincuenta veces su valor llegando a Primera División.

Eso sería irresponsable.

Una cosa es comparar referencias de transacciones de Expansión con operaciones recientes de Liga MX y otra afirmar que todos los clubes valen lo mismo.

No valen lo mismo.

Pero la distancia económica entre ambos universos existe.

Si Cancún llegara a Liga MX podrían aparecer:

mejores derechos audiovisuales,

patrocinios mayores,

mayor exposición,

jugadores más valiosos,

más mercado internacional,

mayor atractivo comercial

y una valoración muy distinta del activo.

Es decir:

EL ASCENSO PODRÍA SER EL EVENTO DE REVALORIZACIÓN MÁS IMPORTANTE DEL PROYECTO.

No porque Blue Crow necesariamente tenga que vender al día siguiente.

Sino porque modificaría radicalmente la categoría económica del activo.

Y aquí llegamos al corazón del negocio.

Blue Crow no compró solamente fútbol.

Compró:

OPCIONALIDAD.

¿COMPRARON UNA GARANTÍA O COMPRARON UNA APUESTA?

Ésta es probablemente la pregunta de due diligence más importante del expediente.

Cuando Blue Crow adquirió Cancún en 2021:

¿EXISTÍA ALGUNA GARANTÍA CONTRACTUAL DE QUE EL ASCENSO REGRESARÍA?

¿Existía un compromiso vinculante?

¿Alguna condición documental?

¿O solamente existía la expectativa de que eventualmente regresaría?

Son escenarios jurídicamente muy diferentes.

Si había una garantía contractual, la reclamación tiene una naturaleza.

Si había una expectativa política o comercial, tiene otra.

Y si simplemente apostaron a que la puerta volvería a abrirse:

EL RIESGO REGULATORIO FORMABA PARTE DE LA INVERSIÓN.

Y ésa es precisamente una característica de las apuestas con rendimientos potencialmente extraordinarios.

La oportunidad puede ser enorme.

Porque el riesgo también lo es.

EL BARRIL DE LA ESPERANZA

Hay proyectos que durante años parecen:

UN BARRIL SIN FONDO.

Dinero.

Más dinero.

Tiempo.

Pérdidas.

Paciencia.

Pero mientras al final exista una puerta capaz de transformar radicalmente el valor del activo, el gasto puede continuar justificándose como inversión.

Por eso Cancún vive dentro de:

EL BARRIL DE LA ESPERANZA.

Blue Crow no necesita que Cancún valga hoy como un club de Liga MX.

Necesita:

CONSERVAR VIVA LA POSIBILIDAD —O LA ESPERANZA— DE QUE ALGÚN DÍA PUEDA VALER COMO UNO.

Ahí está todo.

Mientras exista esa posibilidad, pueden justificarse los esfuerzos realizados ayer, las pérdidas de hoy y las inversiones prometidas para mañana.

Cuando desaparezca definitivamente…

el barril de la esperanza puede convertirse en:

EL BARRIL SIN FONDO.

EL ASCENSO DEL CAPITAL

Se habla del ascenso del futbolista.

Del ascenso del entrenador.

Del ascenso del muchacho.

Del ascenso de la ciudad.

Todos existen.

Todos importan.

Pero detrás también está:

EL ASCENSO DEL CAPITAL.

Ése es el fuego que un inversionista profesional necesariamente tiene que mirar.

No porque sea inmoral.

Porque para eso invierte.

La plusvalía no vuelve falsa automáticamente la defensa de la meritocracia.

Pero tampoco podemos invertir la ecuación y presentar a Blue Crow como si hubiera llegado a México principalmente para cumplir el sueño social de los jóvenes futbolistas mexicanos.

Su propia estructura y el discurso de sus inversionistas señalan otro motor económico:

CREAR VALOR.

Por eso esta lucha tiene dos ascensos.

Uno ocurre en la cancha.

El otro ocurre en la valuación.

Y Blue Crow necesita que ambos puedan encontrarse.

LA CERTIFICACIÓN QUE NO APARECE EN EL REGLAMENTO

Ahora viene la parte que quizá Blue Crow todavía no termina de dominar.

Cancún puede conseguir:

certificación deportiva,

certificación financiera,

certificación de infraestructura.

Pero puede existir una cuarta que ningún reglamento necesariamente escribe:

CERTIFICACIÓN POLÍTICA.

La aceptación dentro de un ecosistema de propietarios con quienes mañana tendrá que sentarse, votar, negociar derechos, construir acuerdos y convivir.

Una cosa es tener el dinero para subir.

OTRA ES SER ACEPTADO ENTRE QUIENES YA ESTÁN ARRIBA.

Y aquí debemos preguntarnos si la estrategia elegida por Solazzi ha sido realmente la más inteligente para defender los intereses de Blue Crow.

Porque Cancún ha formado parte de la batalla jurídica que terminó en el TAS y Solazzi ha utilizado por momentos un discurso duro contra el modelo cerrado.

Tiene derecho.

Puede incluso tener razón.

Pero existe una paradoja.

UNA COSA ES EXIGIR UN DERECHO.

OTRA ES DEMANDAR A QUIENES MAÑANA NECESITAS SENTADOS CONTIGO EN LA MISMA MESA.

¿La confrontación acerca a Blue Crow a Liga MX?

¿O la aleja?

¿Solazzi está construyendo aceptación?

¿O solamente acumulando razón jurídica?

No son necesariamente lo mismo.

Y recordemos algo fundamental.

Solazzi trabaja para Blue Crow.

No para Atlético La Paz.

No para Mineros.

No para Leones Negros.

No para Morelia.

Puede compartir una causa con los otros integrantes del G5.

Pero su obligación final es defender:

EL VALOR DEL ACTIVO DE BLUE CROW.

EL RIESGO SOLAZZI

Aquí aparece una pregunta que hoy puede parecer exagerada.

Pero después de conocer lo ocurrido con Luhnow, ya no lo es tanto.

Jeff creó Blue Crow junto con sus socios.

Construyó una red de capital.

Abrió México.

Compró Cancún.

Entró a Leganés.

Extendió la plataforma.

Subió al Leganés.

No pudo sostenerlo.

Y cuando la parte decisiva del capital dejó de coincidir con su estrategia…

Jeff salió.

Hoy Solazzi es el hombre encargado de destrabar México.

Entonces:

¿QUÉ OCURRIRÁ SI NO LO CONSIGUE?

¿Hasta cuándo esperará el capital?

¿Hasta cuándo financiará la incertidumbre?

¿Hasta cuándo mantendrá congelado aquel 90 por ciento?

¿Puede Giovanni Solazzi terminar descubriendo lo mismo que descubrió el propio fundador?

QUE EN EL CUERVO AZUL NADIE ESTÁ POR ENCIMA DEL CAPITAL.

Luhnow descubrió que no controlaba finalmente a sus inversionistas.

Solazzi puede descubrir que no controla la puerta de la Liga MX.

Y en una plataforma de inversión, cuando alguien deja de resolver el problema que el capital necesita resolver…

la permanencia nunca está garantizada.

No puedo afirmar que Blue Crow esté considerando sustituir a Solazzi.

No existe evidencia pública de ello.

Pero después de lo ocurrido con su propio fundador, la pregunta resulta legítima:

SI SOLAZZI NO CONSIGUE MANTENER VIVA LA OPCIÓN DE LIGA MX, ¿EL CUERVO AZUL TERMINARÁ SACÁNDOLO TAMBIÉN DEL NIDO?

VENDER TAMBIÉN FORMA PARTE DEL NEGOCIO

Tampoco nos confundamos aquí.

Comprar un activo.

Desarrollarlo.

Revalorizarlo.

Y eventualmente venderlo.

No convierte a nadie automáticamente en arribista.

Es una actividad empresarial perfectamente legítima.

La pregunta correcta no es:

¿BLUE CROW PUEDE VENDER CANCÚN?

Naturalmente puede existir algún día esa posibilidad, sujeta a las reglas correspondientes.

La pregunta verdaderamente importante es:

¿QUÉ DEJARÁ BLUE CROW EN CANCÚN CUANDO ALGÚN DÍA SE VAYA?

Si deja:

infraestructura,

cantera,

estadio,

afición,

marca,

empleos,

metodología,

institucionalidad,

estructura administrativa,

entonces habrá creado:

PATRIMONIO.

Si únicamente deja:

UNA FRANQUICIA MÁS CARA,

habrá creado principalmente:

PLUSVALÍA FINANCIERA.

Ahí estará la diferencia.

¿ALPINISTA O ARRIBISTA?

Después de abrir el expediente completo, Cancún me parece probablemente el caso económicamente más limpio de los cinco.

Aquí el lingote no está escondido detrás de una Rectoría.

No está fundamentalmente en una dinastía familiar.

No está principalmente en la trascendencia emocional de un empresario.

Está a la vista.

COMPRAR BIEN.

OPERAR MEJOR.

HACER CRECER.

REVALORIZAR.

OBTENER RENDIMIENTO.

Su palabra es:

PLUSVALÍA.

Y su gran operación puede resumirse así:

BLUE CROW NO COMPRÓ SOLAMENTE CANCÚN FC.

COMPRÓ EL DERECHO ECONÓMICO A INTENTAR CONVERTIR UN ACTIVO DE EXPANSIÓN EN UN ACTIVO DE LIGA MX.

Eso no los convierte en arribistas.

Los convierte en inversionistas.

Blue Crow ha puesto capital.

Ha profesionalizado.

Ha ganado campeonatos.

Ha desarrollado jugadores.

Ha creado experiencias.

Ha construido una marca.

Ha soportado años de incertidumbre.

Por eso mi clasificación provisional es:

CANCÚN FC / BLUE CROW: ALPINISTA FINANCIERO Y DEPORTIVO CON LA MONTAÑA PATRIMONIAL TODAVÍA POR CONSTRUIR.

Su lingote:

PLUSVALÍA.

Su herramienta:

CAPITAL.

Su método:

DESARROLLAR Y REVALORIZAR.

Su riesgo:

LA INCERTIDUMBRE.

Su problema:

LA PUERTA.

Su combustible:

LA ESPERANZA.

Y la evaluación definitiva dependerá de algo mucho más importante que un campeonato:

CUÁNTO CONSTRUYAN ANTES DE COBRAR LA PLUSVALÍA.

EL PRECIO DE LA ESPERANZA

La historia comenzó con una serie de televisión.

Luhnow llegó intentando convertir al Club de Cuervos en realidad.

Quiso comprar San Luis por una operación que rondaba los 40 millones de dólares.

No pudo.

Creó Blue Crow junto con sus socios.

Compraron Cancún.

Después compraron Leganés.

Lo ascendieron.

Descendió.

El capital descubrió exactamente aquello que el modelo europeo lleva incorporado desde siempre:

LA CIMA NO ES PROPIEDAD DEL QUE LA ALCANZA.

Hay que volver a ganársela cada temporada.

Apareció 885 Capital desde Dubái.

Ofreció una salida.

Los inversionistas prefirieron vender.

Luhnow quiso continuar.

Y el hombre que había ayudado a crear la plataforma terminó fuera de ella.

Ahora Solazzi sostiene el proyecto mexicano.

Habla de justicia.

Defiende la meritocracia.

Pelea jurídicamente.

Confronta públicamente.

Y trata de conservar viva la razón económica por la cual Blue Crow continúa aquí.

Porque existe una ironía extraordinaria.

BLUE CROW SUFRIÓ EN ESPAÑA EL RIESGO DEL DESCENSO QUE HOY NECESITA QUE EXISTA EN MÉXICO.

En Leganés estaba arriba.

Y temía caer.

En Cancún está abajo.

Y necesita poder subir.

No es contradicción.

Es economía.

Depende de dónde estés parado en la montaña.

Quizá por eso el Cuervo Azul no necesita todavía tener la cima mexicana.

Necesita algo más elemental:

QUE NADIE SE LA BORRE DEL MAPA.

Cuando arriba de la montaña existe un lingote de oro, amigo lector, el alpinista puede esperar.

Puede invertir.

Puede perder.

Puede insistir.

Puede incluso pelear.

Porque mientras exista la posibilidad de llegar…

existe esperanza.

Y mientras exista esperanza…

todavía puede existir plusvalía.

El día que desaparezca una…

puede desaparecer la otra.

Entonces sabremos finalmente si Cancún era el destino…

o solamente el vehículo.

Y quizá entonces también sepamos si aquellos primeros Cuervos solamente fueron la puerta por la que Luhnow conoció el fútbol mexicano…

o si, en algún rincón del nido del Cuervo Azul, aquel viejo sueño nunca terminó de morir.

Mañana subiremos otra montaña.

Arturo Lomelí.

Atlético La Paz.

Otro hombre.

Otro proyecto.

Otro lingote de oro, o de Agave Azul.

Mientras tanto, nosotros…

Veremos y Diremos.

Sígueme en mis redes sociales:

X: @pepehanan

Instagram: @pepehanan

Threads: @pepehanan

Facebook: pepehanan

TikTok: @pepehanan1

YouTube: enlineadeportiva

En Línea Deportiva 2026