[En Línea Deportiva] EL “CONE” QUE SE FORMÓ ENTRE VIEJOS LEONES NEGROS

Image

He reducido las repeticiones de LEGITIMIDAD y REPUTACIÓN conservándolas solamente donde tienen verdadero valor narrativo: la primera como el “lingote” de Castellanos y la segunda como contraste frente al patrimonio que arriesgan los demás.

¿El Ascenso es necesario para que el negocio sea más grande?

Durante siglos, los reyes no podían administrar personalmente cada rincón de sus dominios.

Necesitaban hombres de confianza.

Les concedían territorios, atribuciones y capacidad para administrarlos. A cambio esperaban lealtad, obligaciones y, sobre todo, que aquel territorio continuara funcionando dentro de una estructura superior de poder.

Eran los señores feudales.

No eran los reyes.

Tampoco necesariamente eran propietarios absolutos de aquello que administraban.

Pero permanecían.

Y algunos permanecieron tanto tiempo que terminó siendo difícil saber dónde terminaba el feudo y dónde comenzaba el señor.

Permítame, amigo lector, viajar varios siglos hacia adelante.

Hasta Guadalajara.

Porque para entender a los Leones Negros quizá primero tengamos que entender al hombre que lleva muchos años caminando entre ellos.

José Alberto Castellanos Gutiérrez.

Aunque en la Universidad lo conocen simplemente como el “Cone”.

Y no se deje engañar por el apodo.

El “Cone” se formó entre viejos Leones Negros.

Y después de tantos años caminando entre ellos, quizá terminó aprendiendo más de supervivencia que los propios leones.

## EL INTERINO QUE SE VOLVIÓ PERMANENTE

Alberto Castellanos no llegó al futbol como empresario.

Ni como inversionista.

Ni siquiera como especialista.

Llegó prácticamente por accidente.

Cuando salió la administración anterior de Leones Negros, la Universidad esperaba la llegada de empresarios que invertirían dinero en el proyecto.

A Castellanos, entonces responsable del deporte universitario, le encomendaron darle seguimiento a aquella posible inversión.

Trabajó algunas semanas en el proyecto.

Llegó el momento de sentarse con los inversionistas.

Y éstos decidieron no entrar porque consideraron insuficiente la aportación económica de la Universidad.

Los inversionistas desaparecieron.

Castellanos se quedó.

Él mismo ha contado que le pidieron hacerse cargo del equipo mientras encontraban a otra persona.

Pasaron los años.

Nadie llegó.

Y alguna vez terminó resumiendo su historia con enorme sencillez:

**“Ya pasaron 11 años y aquí sigo.”**

El interino se volvió permanente.

Y aquel hombre que reconocía haber asumido la responsabilidad con más entusiasmo que conocimiento terminó cambiando el pants y la gorra por el saco y la corbata.

Hoy acumula una trayectoria universitaria considerable.

Fue presidente de la Federación de Estudiantes Universitarios entre 1995 y 1998; rector del Centro Universitario del Norte; coordinador general de Servicios Universitarios; rector del CUCEA y actualmente encabeza el Centro Universitario de Guadalajara.

Simultáneamente continúa al frente del Patronato de Leones Negros.

Y desde 2026 preside Clubes Unidos de Jalisco, organismo relacionado con el Estadio Jalisco.

Universidad.

Fútbol.

Estadio.

Tres espacios.

Un mismo personaje.

Por eso quizá su verdadera especialidad nunca haya sido únicamente el fútbol.

Ha sido aprender a administrar el poder institucional.

## EL CAPITAL

Pero regresemos a aquellos empresarios que nunca llegaron.

Porque dejaron planteado desde el principio el problema que ha acompañado históricamente a Leones Negros:

el dinero.

Y cuando finalmente consiguieron llegar a Primera División en 2014, la dimensión económica cambió brutalmente.

Castellanos ha explicado que mientras en la división inferior el proyecto generaba menos de 40 millones de pesos, durante la estancia en Primera llegó aproximadamente a 350 millones.

Raúl Padilla llegó incluso a hablar de una revaluación del activo de alrededor de 25 millones a más de 400 millones de pesos.

No hablamos de la misma variable —una cosa son ingresos y otra valuación—, pero ambas cuentan la misma historia:

LEONES NEGROS YA COMPROBÓ PERSONALMENTE CUÁNTO VALE SUBIR.

Por eso el ascenso no representa únicamente mérito deportivo.

También representa creación de valor.

Pero para producir ese valor primero hubo que financiarlo.

El salto a Primera obligó al proyecto a recurrir a créditos relacionados con trabajadores y académicos universitarios.

Las diferentes declaraciones conocidas hablan de aproximadamente 120 millones en un primer financiamiento y de un monto global cercano a 170 millones de pesos entre distintos créditos, más intereses.

Ahí aparece la primera gran lección de esta historia.

Ascender cuesta.

Pero permanecer cuesta todavía más.

Y ese problema nunca desapareció.

Castellanos ha resumido durante años su filosofía financiera con una frase:

“GASTÓ LO QUE GENERÓ.”

Financieramente suena prudente.

Responsable.

Incluso admirable.

Pero deportivamente también puede representar un techo.

Porque si el equipo genera 40, puede gastar aproximadamente 40.

¿Y qué ocurre cuando para competir en Primera necesitas muchísimo más?

¿QUIÉN FIRMA EL CHEQUE?

Ésa es la pregunta que volverá a perseguir a Leones Negros si consigue ascender nuevamente.

LA SOMBRA DE RAÚL PADILLA

En 2014 llegó precisamente la gran oportunidad.

Leones Negros ascendió.

Y cuando el proyecto adquirió otra dimensión deportiva, económica y política, ocurrió algo que dice mucho sobre la verdadera estructura de poder.

El 12 de mayo de 2014, el entonces Rector General nombró oficialmente a Raúl Padilla López presidente de Leones Negros.

Alberto Castellanos pasó a ser vicepresidente ejecutivo.

Cuando llegaron a Primera, Padilla ocupó la presidencia.

El “Cone” se hizo a un lado.

Un año después el equipo descendió.

Padilla dejó la presidencia.

Castellanos permaneció.

Eso demuestra algo fundamental.

La presidencia nunca fue propiedad de Castellanos.

La Universidad podía modificar la conducción.

Porque Leones Negros no es suyo.

Es una institución que administra.

Y entonces regresa una de las preguntas que dejamos pendiente desde el domingo:

¿QUÉ ESTÁ DEFENDIENDO ALBERTO CASTELLANOS SI EL ACTIVO NO LE PERTENECE?

A Leones Negros, seguramente.

A la Universidad, institucionalmente.

Al derecho al ascenso, públicamente.

Pero los personajes que hemos revisado anteriormente arriesgan fundamentalmente patrimonio.

Capital de inversionistas.

Fortunas personales.

Patrimonio familiar.

Castellanos juega una partida diferente.

El patrimonio que administra no es suyo.

Su nombre, sí.

Y ahí empieza nuestra metáfora.

El feudo.

ONCE AÑOS

Desde aquel descenso pasó más de una década.

Mandemos llamar a los resultados.

Leones Negros disputó más de veinte torneos en la categoría inferior.

Fue finalista en el Clausura 2018.

Subcampeón nuevamente en el Clausura 2024.

Compitió.

Pero durante prácticamente una década faltó precisamente aquello que convierte un buen proyecto en uno ganador: el campeonato.

Hasta 2025.

El 24 de mayo de aquel año derrotó en penales a la Jaiba Brava y conquistó el Clausura 2025.

Ese campeonato nadie puede quitárselo.

Y aquí sí existe una injusticia deportiva.

UdeG fue campeón de una división cuyo campeón ya no podía ascender.

Ganó en la cancha aquello que el sistema había dejado de premiar con Primera División.

Pero tampoco nos confundamos.

Una cosa es que te quiten el derecho a ascender.

Otra que te hayan quitado ascensos ganados.

Durante buena parte de esos años Leones Negros simplemente no fue campeón.

Su gran argumento deportivo apareció en 2025.

Porque una cosa es que te quiten la escalera.

Otra muy distinta es demostrar que llegaste al último escalón.

LOS QUE SUBEN Y LOS QUE BAJAN

Una universidad debería ser, por naturaleza, formadora.

Y Leones Negros sí produce jugadores.

Sería injusto negarlo.

Ha desarrollado fuerzas básicas y debutado jóvenes.

La pregunta es otra:

¿CUÁNTOS CONSIGUIERON CONSOLIDARSE DESPUÉS EN PRIMERA DIVISIÓN?

Paul Bellón probablemente sea el mejor ejemplo reciente.

Otros llegaron.

Daniel Amador.

Adrián Villalobos.

Felipe López.

Algunos jugaron.

Otros regresaron.

Y mientras algunos jóvenes intentaban subir, también ocurrió el fenómeno contrario.

Futbolistas provenientes de Primera encontraron refugio en Guadalajara.

Néstor Vidrio.

Christian Valdez.

Ismael Valadez.

Carlos Fierro.

Gael Sandoval.

Edson Rivera.

Juan Carlos “Topo” Valenzuela.

Y probablemente ninguno ejemplifique mejor la paradoja que Omar Bravo.

Bravo se había retirado.

Incluso había pasado al cuerpo técnico.

Hasta que Leones Negros decidió devolverlo a la cancha.

Tenía 39 años.

No existe nada malo en contratar experiencia.

Pero para una institución universitaria resulta inevitable la contradicción:

PARA INTENTAR CONSTRUIR EL FUTURO TERMINARON SACANDO A UN FUTBOLISTA DE SU RETIRO.

¿Formadora?

Sí.

¿Recicladora?

También.

Entonces solamente queda una manera de evaluar esa combinación:

resultados.

Y volvemos al mismo dato.

Once años después del descenso: un campeonato.

LOS MAESTROS A LAS AULAS

Supongamos ahora que vuelve el ascenso.

UdeG lo gana.

Y regresa a Primera División.

El problema ya no será subir.

Será pagar Primera.

Mire usted lo que hicieron las otras dos grandes universidades del fútbol mexicano.

Tigres conservó nombre, identidad y vínculo con la Universidad Autónoma de Nuevo León, pero desde 1996 entregó la operación profesional a una estructura empresarial.

Antes de ese modelo había ganado dos campeonatos de Liga.

Después llegaron seis más.

Pumas construyó otra fórmula.

Universidad, Asociación Civil y Patronato separaron la vida académica de la responsabilidad económica y deportiva.

Antes de ese modelo no había ganado una Liga.

Después llegaron siete.

Modelos distintos.

Una misma decisión.

### **LA UNIVERSIDAD CONSERVÓ LA IDENTIDAD, PERO EL FÚTBOL PROFESIONAL QUEDÓ EN MANOS DE ESPECIALISTAS.**

Por eso permítame resumirlo brutalmente:

LOS MAESTROS A LAS AULAS Y LOS ESPECIALISTAS AL EQUIPO DE FÚTBOL.

¿Y Leones Negros?

Ha conocido prácticamente todo.

Primera División.

Descenso.

Desaparición.

Regreso.

Otro ascenso.

Otro descenso.

Solamente existe algo que nunca ha conocido:

SER CAMPEÓN DE LIGA EN PRIMERA DIVISIÓN.

Quizá entonces el problema de UdeG no sea únicamente cómo regresar.

QUIZÁ SEA BAJO QUÉ MODELO REGRESAR.

CAPITAL… PERO ¿QUIÉN MANDA?

Aquí aparece el verdadero problema.

Leones Negros sí ha contemplado inversión privada.

El propio Castellanos ha hablado de esquemas donde inversionistas podrían participar, aparentemente hasta con 49%, manteniendo la Universidad el control del proyecto.

Perfectamente entendible desde la lógica institucional.

Pero póngase usted del otro lado de la mesa.

Llega un fondo.

Pone decenas o cientos de millones.

Construye infraestructura.

Capitaliza el equipo.

Asume el riesgo.

Y después pregunta:

¿Quién manda?

Si la respuesta es:

“Usted pone buena parte del dinero, pero nosotros conservamos el control”…

quizá no todos los inversionistas levanten la mano.

Porque el capital no solamente compra acciones.

También exige participación en las decisiones.

Y entonces aparece una pregunta mucho más incómoda:

¿LEONES NEGROS NECESITA INVERSIONISTAS… O NECESITA INVERSIONISTAS QUE ACEPTEN NO CONTROLAR?

No es lo mismo.

Castellanos ha demostrado durante años que sabe administrar sin ser capitalista.

Ha conseguido recursos.

Patrocinios.

Taquilla.

Televisión.

Venta de jugadores.

Ha mantenido vivo al proyecto sin tener detrás, aparentemente, a un multimillonario dispuesto a cubrir permanentemente sus pérdidas.

Eso tiene mérito.

Mucho.

Pero administrar correctamente una institución para sobrevivir en Expansión no necesariamente significa disponer del modelo financiero necesario para competir en Liga MX.

Y entonces aparece otra historia.

Una que merece detenernos.

ASCENDER O ACCEDER

En algún momento Leones Negros exploró otra vía.

Castellanos relató la existencia de una carta de inversionistas cercana a:

25 MILLONES DE DÓLARES

para adquirir una franquicia de Primera División.

Pero detengámonos aquí.

Porque este dato cambia la discusión.

Hubo un momento en que para Leones Negros llegar a Primera podía resolverse poniendo aproximadamente 25 millones de dólares sobre la mesa.

No ganando una final.

No esperando que regresara el ascenso.

No recurriendo al TAS.

COMPRANDO UNA FRANQUICIA.

Es decir:

ACCEDIENDO

No ascendiendo.

Tiempo después Castellanos cuestionaría precisamente esa ruta y defendería un sistema donde llegar a Primera volviera a depender del mérito deportivo.

¿Cambió de opinión?

Puede ser.

¿Cambió el fútbol mexicano?

También.

¿Cambió la conveniencia de Leones Negros?

Ésa es la pregunta.

Porque cambiar de opinión no constituye pecado alguno.

LO PERIODÍSTICAMENTE INTERESANTE ES SABER QUÉ CAMBIÓ PARA CAMBIAR DE OPINIÓN.

¿Cuándo comprar una franquicia era una solución para Leones Negros?

¿Cuándo dejó de serlo?

¿Y por qué?

No afirmo que exista contradicción mientras no tengamos completamente fechados y contextualizados ambos momentos.

Pero la pregunta permanece.

Y vaya pregunta.

Porque el propio caso UdeG demuestra que **ascender** y **acceder** pueden llevar al mismo lugar…

pero cuentan historias completamente diferentes.

Uno necesita ganar.

El otro necesita comprar.

Uno exige mérito deportivo.

El otro exige capital y oportunidad.

Y entonces, amigo lector, Castellanos acaba de regresarnos exactamente a uno de los dilemas que ha comenzado a perseguir toda esta investigación:

¿ASCENDER O ACCEDER?

Unos buscan la escalera deportiva.

Otros encontraron la puerta económica.

Algunos incluso exploraron ambas.

Atlante constituye el espejo más incómodo.

Resolvió su problema particular.

Accedió.

Castellanos, en cambio, decidió convertirse en uno de los defensores de que vuelva a existir la escalera.

Y ahí comienza una transformación todavía más interesante.

EL G5 Y EL HOMBRE QUE CAMBIÓ EL DISCURSO

¿Cómo llegó Alberto Castellanos desde explorar una posible compra de franquicia hasta convertirse en uno de los principales rostros de la batalla por el mérito deportivo?

No tengo la respuesta.

Pero sí tenemos una evolución.

En 2020 mantenía un discurso mucho más prudente.

Decía: “Yo no soy abogado.”

Hablaba de estudiar decisiones.

Consultar especialistas.

Esperar.

Con los años el lenguaje cambió.

Premeditación.

Alevosía.

Ventaja.

Traición.

Ley de Herodes.

Zanahoria y palo.

Amenazas.

Su posición se endureció notablemente.

Pasó del dirigente prudente al dirigente beligerante.

Del negociador al confrontador.

Y DE ADMINISTRAR UN CLUB A ENCABEZAR UNA CAUSA

Hoy Leones Negros, Atlético La Paz, Atlético Morelia, Mineros de Zacatecas y Cancún forman el G5 que llevó la disputa hasta el Tribunal Arbitral del Deporte.

No juzgo aquí si Castellanos hizo bien o mal.

Intento entender por qué eligió ese camino.

Porque Alberto Castellanos no es políticamente ingenuo.

Ha hablado abiertamente de cabildeo.

Construcción de consensos.

Convencimiento de consejeros.

Trabajo político.

Conoce las relaciones.

Conoce los grupos.

Conoce el poder.

Su verdadero capital probablemente nunca haya estado en una chequera.

### **SU CAPITAL ES RELACIONAL.**

Además ya conoció la Liga MX desde dentro.

Por eso resulta difícil entender que un personaje con semejantes horas de vuelo haya terminado encabezando una estrategia de confrontación que, hasta hoy, no ha conseguido recuperar el ascenso.

Y dentro del G5 existe otra particularidad.

Castellanos y José Luis Higuera son probablemente los dos personajes con mayor experiencia previa dentro de las estructuras directivas del máximo circuito.

Los demás tienen dinero.

Empresas.

Proyectos.

Ambición.

Pero ellos dos conocen los pasillos.

Y por momentos uno termina preguntándose:

¿QUIÉN MUEVE REALMENTE LAS PIEZAS DEL G5 Y QUIÉN SIMPLEMENTE OCUPA UNA CASILLA EN EL TABLERO?

Porque en todo tablero existen torres.

Y también quienes pretenden moverlas.

“PIENSA MAL Y ACERTARÁS”

Eso decía mi abuelo.

Y solamente como hipótesis, permítame llevar esta columna a otro lugar.

Alberto Castellanos ya quiso ser Rector General de la Universidad de Guadalajara.

No es especulación.

Se registró para contender.

Y fue explícito:

“NO SOLAMENTE QUIERO PARTICIPAR EN ESTE PROCESO, QUIERO DIRIGIR LA INSTITUCIÓN.”

Después retiró su candidatura.

Por tanto, aspirar al máximo cargo universitario no constituye una ambición inventada por nosotros.

Ya existió.

Y entonces aparecen dos montañas.

Todos estamos mirando una:

LEONES NEGROS → LIGA MX.

Pero quizá existe otra:

ALBERTO CASTELLANOS → RECTORÍA GENERAL.

No afirmo que una sea instrumento de la otra.

No existe evidencia para hacerlo.

Pero sí sabemos que esta batalla lo coloca al frente de una causa de enorme sensibilidad para la comunidad universitaria.

Y una palabra que dejamos sobre la mesa desde el domingo adquiere entonces otra dimensión:

LEGITIMIDAD

Quizá llevábamos demasiado tiempo mirando…

EL ASCENSO EQUIVOCADO.

Porque para otros integrantes del G5 el verdadero lingote parece encontrarse arriba de la montaña.

Para algunos puede ser plusvalía.

Para otros, legado.

Para otros, dinastía.

Castellanos representa un caso diferente.

Mientras exista la lucha existe el adversario.

Existe el TAS.

Existe la resistencia.

Existe la causa.

Y existe quien la encabeza.

No significa que Castellanos haya construido deliberadamente esta batalla para obtener un beneficio político.

Afirmarlo sería irresponsable.

Pero tampoco podemos ignorar que convertirse en el rostro de una causa genera centralidad.

Y esa centralidad tiene valor.

EL LINGOTE

Ahora imagine el escenario perfecto.

Castellanos pelea.

Recupera el derecho al ascenso.

Leones Negros gana deportivamente.

Es campeón.

Y vuelve a Primera División.

Entonces podría decir:

“NO PEDIMOS QUE NOS SUBIERAN.

PEDIMOS QUE NOS DEJARAN SUBIR.

Y SUBIMOS.”

Causa.

Victoria.

Mérito.

Resultado.

El hombre que llegó temporalmente para esperar a unos inversionistas que nunca aparecieron podría terminar convertido, décadas después, en el dirigente que devolvió a Leones Negros a Primera División.

Eso tendría un enorme valor deportivo.

Institucional.

Simbólico.

Y posiblemente político.

Tal vez ahí se encuentre su verdadero lingote.

Y ahora agregue una última variable.

Si mañana apareciera un inversionista capaz de financiar verdaderamente a Leones Negros, profesionalizar completamente su estructura y garantizar su permanencia en Primera…

pero pidiera administrar el club con independencia…

¿CASTELLANOS ESTARÍA DISPUESTO A HACERSE A UN LADO?

Ésa quizá sea la prueba definitiva.

Porque en 2014 ya ocurrió.

Leones Negros ascendió.

Raúl Padilla tomó la presidencia.

Castellanos dio un paso atrás.

Doce años después, Padilla ya no está.

El “Cone” sí.

Rector.

Presidente del Patronato.

Presidente de Clubes Unidos.

Y nuevamente peleando por Primera División.

No parece la trayectoria de un improvisado.

Parece la de alguien que aprendió cuándo avanzar.

Cuándo esperar.

Cuándo retroceder.

Y cuándo permanecer.

Volvamos entonces al principio.

Al señor feudal.

Podía administrar durante décadas.

Acumular influencia.

Volverse inseparable del territorio.

Pero existía algo que nunca debía olvidar:

EL TERRITORIO NO ERA EL REINO.

Y ÉL TAMPOCO ERA EL REY.

Por eso la pregunta final quizá ya no sea quién le entregó originalmente el feudo.

La verdadera pregunta es:

¿QUIÉN TIENE HOY EL PODER PARA QUITÁRSELO?

Y todavía una más.

¿Leones Negros necesita ascender para hacer más grande su negocio… o Alberto Castellanos también está escalando una montaña todavía más alta?

No lo sé, amigo lector.

Pero algo sí sabemos.

El “Cone” lleva toda una vida entre Leones Negros.

Y probablemente antes de aprender de fútbol…

aprendió a sobrevivir entre ellos.

Mientras tanto, nosotros…

Veremos y Diremos.

Hasta la próxima.

Sígueme en mis redes sociales:

X: @pepehanan

Instagram: @pepehanan

Threads: @pepehanan

Facebook: pepehanan

TikTok: @pepehanan1

YouTube: enlineadeportiva

En Línea Deportiva 2026