[En Línea Deportiva] EN EL INTERIOR DE LA MONTAÑA, YA SE ESTABA GESTANDO LA ERUPCIÓN…

Chatgpt Image 8 Sept 2026, 11 51 14 A.m.

Antes de que el COVID llegara, los del Ascenso ya estaban en peligro de extinción

Amigo lector:

La semana pasada dejamos a un hombre que, estando en la cima de la montaña, empezó a perder el control de sus emociones.

Su equipo había descendido deportivamente.

Y pagó 120 millones de pesos para permanecer.

Continuó en Primera División.

Y prometimos regresar con él.

Porque para entender por qué el fútbol mexicano comenzó a colocar tantos candados alrededor del camino hacia la cima, primero necesitábamos observar qué estaba sucediendo con algunos de quienes ya vivían allá arriba.

Su nombre era:

FIDEL KURI GRAJALES.

Pero no nos confundamos.

Esta no es una columna sobre Fidel Kuri.

Su historia completa necesitaría varias columnas.

Nos interesa sólo aquello que ayuda a explicar por qué certificar a quienes pretendían llegar desde abajo dejó de ser una ocurrencia de la Federación.

Y terminó convirtiéndose prácticamente en una necesidad.

EL POLÍTICO, EL EMPRESARIO Y EL DUEÑO

Fidel Kuri no era solamente empresario.

Era también un político en activo.

Y en completa ebullición.

Fue diputado, buscó en diferentes ocasiones convertirse en alcalde y su gran aspiración política era llegar algún día a gobernar Veracruz.

El fútbol convivía con su proyecto político.

Primero alrededor de los Albinegros de Orizaba, durante el gobierno de Fidel Herrera.

Después vendría una historia que hoy parece olvidada.

En 2013, La Piedad ganó deportivamente el ascenso.

Jugadores y aficionados hicieron exactamente aquello que la pirámide les exigía.

Competir.

Ganar.

Ascender.

Celebraron creyendo que habían llevado a su equipo hasta Primera División.

Incluso Kuri declaró entonces que La Piedad había ganado el ascenso y permanecería en La Piedad.

Pocos días después…

EL EQUIPO SE FUE.

La franquicia terminó trasladándose al puerto de Veracruz y con el gobierno de Javier Duarte regresaron los Tiburones Rojos a la Primera División.

La Piedad había ASCENDIDO.

Veracruz terminó ACCEDIENDO.

¿Recuerda usted aquella pregunta con la que comenzamos esta investigación?

ASCENDER O ACCEDER.

Una cosa era recorrer la montaña.

Otra encontrar, dentro de las propias reglas del fútbol mexicano, el mecanismo para aparecer en la cima.

Una afición había escalado.

Otra terminó disfrutando el premio.

Legalmente podían existir argumentos para realizar aquella operación.

Deportivamente quedaba una pregunta mucho más incómoda:

¿DE QUIÉN ERA REALMENTE EL ASCENSO?

¿Del propietario de la franquicia?

¿O de la afición que lo apoyó durante toda la temporada y acababa de ganarlo y celebrarlo?

¿TU EQUIPO SOBREVIVE A UN CAMBIO DE GOBERNADOR?

En Veracruz, fútbol y gobierno volvieron a encontrarse.

Durante la administración de Javier Duarte, Kuri encontró un entorno gubernamental favorable alrededor de los Tiburones. El estadio Luis “Pirata” Fuente, instalaciones y apoyos públicos formaron parte del ecosistema que rodeaba al proyecto.

Pero cambió el gobierno.

Llegó Miguel Ángel Yunes Linares.

Otro partido.

Otro proyecto político.

Y los apoyos se acabaron.

El propio Kuri había advertido antes de aquella elección que, si Yunes retiraba los apoyos al fútbol profesional, podría llevarse al equipo.

Después reconocería que el gobierno anterior apoyaba a los Tiburones en diferentes aspectos y que con la nueva administración aquella relación ya no existía de la misma manera.

Entonces apareció una pregunta que cualquier certificación verdaderamente seria debería realizar:

¿TU EQUIPO PUEDE SOBREVIVIR A UN CAMBIO DE GOBERNADOR?

Kuri tenía patrimonio.

Tenía negocios regionales sólidos.

No era un hombre sin actividad empresarial.

Pero tampoco tenía detrás uno de aquellos grandes conglomerados capaces de absorber durante años las pérdidas de un equipo de Liga MX.

Cuando Veracruz descendió deportivamente en 2019 tuvo que tomar una decisión.

Aceptar lo que había decidido la cancha…

o pagar 120 millones de pesos para conservar aquello que en esta misma montaña hemos llamado:

EL LINGOTE DE ORO.

Eligió pagar.

Pero el dinero para conservarlo tampoco provenía exclusivamente de su liquidez.

La Arrendadora Internacional Azteca participó mediante un préstamo y TV Azteca había adelantado recursos relacionados con los derechos de transmisión.

Veracruz pagó.

Sí.

Pero…

PIDIENDO PRESTADO.

PAGAR NO ERA SINÓNIMO DE SOLVENCIA.

Patrimonio no es liquidez.

Liquidez no es respaldo corporativo.

Y conseguir un préstamo tampoco significa tener capacidad para sostener durante años una institución de Primera División.

Kuri había accedido primero a la cima.

Y después encontró el mecanismo permitido para permanecer en ella.

DEL ARRIBISTA AL USURPADOR DEL ORDEN

La semana pasada colocamos a Fidel Kuri entre los arribistas.

Después de revisar con mayor profundidad lo que hizo cuando estuvo arriba…

quizá aquella clasificación se quedó corta.

Porque a lo económico había que agregar lo institucional.

Kuri acumuló enfrentamientos con aficionados, periodistas, integrantes del arbitraje y dirigentes.

Fue sancionado después de un altercado con Edgardo Codesal.

Y en agosto de 2019 protagonizó, dentro de las propias instalaciones federativas, un enfrentamiento con Alejandro Irarragorri.

Irarragorri aseguró haber recibido una amenaza de muerte.

Kuri lo negó.

Una acusación no puede convertirse en un hecho probado.

Pero el enfrentamiento existió.

Y aquí aparece otro punto.

Si Kuri consideraba que había sido perjudicado por otro propietario, por la Federación o por cualquier integrante del futbol mexicano, existían mecanismos institucionales para defenderse y, cuando correspondiera, una instancia internacional:

EL TAS.

Tenía derecho a reclamar.

A defender su patrimonio.

A sentirse agraviado.

Lo que una Federación no podía normalizar era que sus conflictos terminaran resolviéndose mediante confrontaciones personales.

Mientras tanto, Veracruz comenzó a quedarse sin recursos suficientes para cumplir con sus futbolistas.

En octubre de 2019, los jugadores permanecieron inmóviles durante los primeros minutos del partido contra Tigres como protesta por sus adeudos salariales.

En diciembre…

VERACRUZ FUE DESAFILIADO.

El arribista había evolucionado.

Ya no estábamos solamente frente a un propietario cuyo proyecto demostraba problemas para sostenerse en la cima.

Su presencia había terminado tensionando también el orden institucional que debía gobernarlo.

Permítame entonces agregar una nueva especie a nuestra montaña.

EL USURPADOR DEL ORDEN.

No como categoría jurídica.

Como definición editorial de aquel que, una vez dentro, termina colocando su proyecto, sus intereses y sus conflictos en permanente tensión con los equilibrios institucionales que deberían contenerlos.

Don Emilio Maurer había sido otra cosa.

Como auténtico REVOLUCIONARIO, pretendía transformar el orden.

El INSURGENTE lo cuestionaba desde adentro.

El ARRIBISTA demostraba no tener estructura suficiente para sostenerse en la cima.

Kuri terminó convirtiéndose en algo diferente.

PARTE DEL PROBLEMA QUE EL PROPIO ORDEN TENÍA QUE RESOLVER.

Fidel Kuri no explica por qué posteriormente se suspendió el ascenso.

Explica algo mucho más concreto:

POR QUÉ LA CERTIFICACIÓN ERA NECESARIA.

Porque ya no podía preguntar solamente:

¿CUÁNTO DINERO TIENES?

También debía preguntarse:

¿De dónde vienen tus recursos?

¿Con qué intereses estás alineado?

¿Quién respalda al club?

¿Puede sobrevivir sin subsidios gubernamentales?

¿Puede soportar varios años de pérdidas?

¿Respeta las instituciones?

¿El fútbol forma parte de un proyecto deportivo o termina subordinado a otro proyecto personal?

LLEGAR A LA CIMA Y ESTAR PREPARADO PARA VIVIR EN ELLA ERAN DOS COSAS COMPLETAMENTE DIFERENTES.

MIENTRAS ARRIBA OCURRÍA TODO ESO…

Abajo comenzaba otra rebelión.

En 2018 varios propietarios del Ascenso rechazaban los nuevos requisitos de certificación.

Algunos incluso consideraron detener la competencia.

Alberto Castellanos, presidente de Leones Negros, hablaba públicamente de recurrir hasta instancias de FIFA.

Y mientras los dirigentes protestaban…

LOS ABOGADOS YA ESTABAN ESTUDIANDO LA MONTAÑA Y SUS CONDICIONES.

De acuerdo con información de primera mano obtenida para esta investigación, el despacho español Senn Ferrero fue contratado para analizar jurídicamente el tema de la certificación que afectaba a los clubes de la división.

La operación se canalizó a través del Atlético de San Luis.

Detrás del club potosino estaba el Atlético de Madrid.

Alberto Marrero reportaba directamente a Miguel Ángel Gil Marín.

Y desde España existía una pregunta difícil de comprender:

¿CÓMO PODÍA EXISTIR UNA LIGA EN LA QUE COMPITIERAS SIN TENER LA POSIBILIDAD DE ASCENDER O DESCENDER?

Curiosamente…

Poco tiempo después el Atlético de San Luis estaría en Liga MX.

Y Gil Marín podría observar la montaña…

DESDE ARRIBA.

La consulta debía analizar la legalidad y los alcances del proceso de certificación exigido a los clubes.

Los honorarios y gastos superaron los:

23 MIL EUROS.

Como interlocutor aparecía Luis Torres-Septién.

Entonces directivo del Atlético de San Luis.

Meses después…

INTEGRANTE DEL PROPIO DESPACHO SENN FERRERO.

A la par de este análisis, dentro del ecosistema de Leones Negros existía además una pieza jurídica particularmente interesante.

MARTÍN CAMPECHANO.

Abogado.

Especialista en derecho deportivo.

Director jurídico de Leones Negros.

Catedrático de la Universidad de Guadalajara.

Campechano no era un abogado contratado circunstancialmente para combatir una decisión.

ERA PARTE DEL ECOSISTEMA UdeG.

Y persona muy allegada a Alberto Castellanos.

Asimismo, Castellanos ya conocía al abogado argentino Ariel Reck por una controversia internacional anterior de su propio club.

Mire usted.

Todavía no había pandemia.

Todavía no se había suspendido el ascenso.

Todavía no existía la batalla jurídica que vendría después.

PERO LOS ABOGADOS YA ESTABAN ALREDEDOR DE LA MONTAÑA.

Y Alberto Castellanos comenzaba a perfilarse como uno de los articuladores de aquella inconformidad.

Guarde usted ese nombre.

ALBERTO CASTELLANOS…

Volveremos con él.

CAFETALEROS ENCENDIÓ LA MECHA MEDIÁTICA

Después ocurrió aquello que ya conocemos.

Cafetaleros ganó deportivamente.

Pero no estaba certificado para ascender.

Y lo sabía antes de jugar.

Las reglas no aparecieron después del campeonato.

Sin embargo, la imagen de los jugadores resultó demoledora.

“EL ASCENSO SE LOGRA EN LA CANCHA”.

Después:

“SOMOS DE PRIMERA”.

Mientras tanto, Lobos BUAP, descendido deportivamente, pudo permanecer pagando 120 millones de pesos.

Entonces chocaron dos verdades.

La Federación podía decir:

CONOCÍAS LAS REGLAS.

Cafetaleros podía responder:

GANAMOS EN LA CANCHA.

Reglamentariamente eran dos cosas diferentes.

Mediáticamente…

ERA UNA BOMBA.

La controversia incluso recibió atención internacional.

No tenemos evidencia para afirmar que FIFA ordenara cambiar la certificación.

Tampoco que amenazara a México por aquel asunto.

Decirlo sería irresponsable.

Pero la presión continuaba aumentando.

LA ENFERMEDAD ESTABA EN LAS FINANZAS

Cuando Yon de Luisa recibió la Federación en 2018 encontró una división enfrentada con sus propias reglas.

Pero debajo del conflicto jurídico había algo todavía más grave.

EL ASCENSO PERDÍA DINERO.

Alberto Marrero, entonces presidente del Atlético de San Luis, lo reconoció públicamente en 2019:

ningún equipo de aquella división generaba beneficios.

Los ingresos eran mínimos frente a Primera División.

Ésa era la verdadera enfermedad.

No necesariamente que sus propietarios fueran pobres.

TENER DINERO PARA FINANCIAR UN EQUIPO DEL ASCENSO NO SIGNIFICABA TENER MÚSCULO PARA SOSTENER UNO DE PRIMERA DIVISIÓN.

Atlético de San Luis tenía detrás al Atlético de Madrid.

Dorados, a Grupo Caliente.

Otros dependían de empresarios, universidades, gobiernos o patrimonios mucho menos profundos.

La certificación podía detectar aquella diferencia.

Pero no podía fabricar el dinero que los clubes no generaban.

LA CERTIFICACIÓN MEDÍA EL PROBLEMA.

NO LO RESOLVÍA.

Y por eso debemos reconocer algo aunque resulte incómodo para cualquiera de los dos bandos:

LA PREOCUPACIÓN DE LA FEDERACIÓN ERA REAL.

No nació con COVID.

La evidencia estaba ahí.

EN PELIGRO DE EXTINCIÓN

El Ascenso no solamente perdía dinero.

COMENZÓ A PERDER EQUIPOS.

Apertura 2016:

18.

Después:

16.

Luego:

15.

Apertura 2019:

14.

Y desde la Liga Premier no llegaban con suficiente regularidad proyectos capaces de cumplir las condiciones económicas, institucionales y de infraestructura necesarias para sustituirlos.

Murciélagos descendió deportivamente en 2018 mientras su proyecto atravesaba además dificultades económicas.

Después, la FMF comenzó a proteger a quienes permanecían.

Si el campeón de Premier no estaba certificado, el último del Ascenso podía conservar su lugar mediante el mecanismo económico establecido.

Podemos llamarlo:

BENEVOLENCIA REGULATORIA.

¿Para qué seguir expulsando habitantes de una población que comenzaba a extinguirse si desde abajo no llegaban suficientes reemplazos preparados para ocupar sus lugares?

LA PIRÁMIDE HABÍA DEJADO DE RECICLARSE.

Y eso nos obliga a reconocer algo más.

FMF no estaba simplemente cerrando caminos.

Intentaba mantener funcionando la circulación.

PREMIER → ASCENSO → LIGA MX.

Desde abajo buscaba proyectos certificados.

En medio protegía a quienes permanecían.

Y hacia arriba conservaba una recompensa indispensable.

LA ZANAHORIA

Si todos perdían dinero…

¿Por qué continuar?

Porque todavía existía:

EL ASCENSO.

Llegar a Primera podía multiplicar ingresos, exposición, patrocinios, televisión y valor patrimonial.

El propietario podía soportar pérdidas hoy porque conservaba la posibilidad de transformar mañana el valor de su inversión.

El Ascenso necesitaba:

ESPERANZA.

Liga MX necesitaba:

SOLVENCIA.

Y en 2019 la Federación hizo algo inesperado.

LE DIERON UNA ARREGLADA AL CAMINO

Después de años colocando candados, FMF volvió a hacer transitable la ruta.

En mayo de 2019 se contemplaban 15 proyectos para la temporada siguiente con posibilidad de competir por el ascenso bajo las condiciones establecidas.

Posteriormente FC Juárez dejó la categoría mediante la operación con Lobos BUAP.

Apertura 2019 comenzó con:

14 EQUIPOS.

Y todos podían aspirar a Primera.

No hicieron rentables a los clubes.

No resolvieron su fragilidad económica.

Simplemente…

LE DIERON UNA PEQUEÑA ARREGLADA AL CAMINO.

Maltrecho.

Lleno de requisitos.

Pero transitable.

Si tenías el mérito deportivo y acreditabas las condiciones…

podrías intentar llegar.

Aquella generación no podía saberlo.

Pero estaba recibiendo:

LA ÚLTIMA OPORTUNIDAD MASIVA PARA ASCENDER.

ARREGLARON EL CAMINO…

PERO COMENZARON A DESAPARECER LOS ALPINISTAS.

Diciembre de 2019, justo al término del Apertura 2019.

Potros UAEM anunció que no continuaría al no conseguir los recursos necesarios para sostener el fútbol profesional.

Pocos días después murió inesperadamente Jimmy Goldsmith.

El hombre que había impulsado y sostenido a Loros de Colima.

Sin Jimmy, la familia decidió no continuar financiando el proyecto.

Dos causas diferentes.

Un mismo resultado.

Uno dejó de encontrar quién absorbiera las pérdidas.

El otro perdió al hombre que las absorbía.

Y quienes debían decidir qué hacer después llegaron a una conclusión brutalmente pragmática:

ERA PREFERIBLE PERDER EL VALOR DE LA FRANQUICIA QUE CONTINUAR SANGRANDO LAS FINANZAS.

Porque en los negocios existe una expresión tan cruel como cierta:

“REGALADA ES BIEN VENDIDA”.

Murciélagos había sido la advertencia.

Potros y Loros…

LA CONFIRMACIÓN.

Observe los números:

18 → 16 → 15 → 14 → 12.

En poco más de tres años había desaparecido una tercera parte de los participantes.

Y todavía…

NO HABÍA COVID.

EL CAMINO SEGUÍA ABIERTO

Enero de 2020.

Doce equipos.

Y aquí sucede algo fundamental para comprender lo que vendría después.

El 10 de enero, en lugar de cerrarles el camino, la Asamblea decidió someter a los clubes a un proceso expedito de certificación.

Los resultados debían conocerse a más tardar el:

2 DE MARZO DE 2020.

Para determinar quiénes reunían las condiciones necesarias para poder ascender.

Mire usted la fecha.

La división estaba enferma.

La especie parecía amenazada.

Pero la cima…

TODAVÍA ERA ALCANZABLE.

Incluso existían proyectos de Premier interesados en ocupar los espacios que habían quedado vacíos.

No faltaban necesariamente interesados.

Faltaba una corriente suficiente de proyectos capaces de acreditar las condiciones para sustituir automáticamente a quienes iban desapareciendo.

Por eso, en 2019 y todavía al comenzar 2020, la Federación seguía intentando mantener viva la pirámide.

No sabemos si lo estaba haciendo correctamente.

Ésa es otra discusión.

Pero los caminos…

TODAVÍA EXISTÍAN.

Y había sucedido algo más.

Después de la desafiliación del Veracruz, aquella temporada tampoco tendría otro descenso desde Liga MX.

El fútbol mexicano ya estaba experimentando con mecanismos para proteger integrantes, evitar desapariciones, certificar proyectos y flexibilizar descensos.

No existía todavía una decisión de suspender durante años el ascenso y descenso.

Eso vendría después.

Pero muchas de las ideas que alimentarían aquella discusión…

YA ESTABAN ENCIMA DE LA MESA.

La Federación había intentado proteger a quienes permanecían en la montaña.

Había tratado de encontrar nuevos alpinistas desde abajo.

Y había dado una pequeña arreglada al camino para que quienes estaban dentro pudieran alcanzar la cima.

Pero debajo de sus pies…

la temperatura continuaba aumentando.

Problemas financieros.

Clubes desapareciendo.

Propietarios enfrentados.

Abogados estudiando reglamentos y descubriendo que alrededor de aquella montaña también comenzaba a existir otra industria:

LA DEL CONFLICTO JURÍDICO.

Una Federación buscando cómo salvar una categoría que cada vez tenía menos habitantes.

EN EL INTERIOR DE LA MONTAÑA YA SE ESTABA GESTANDO LA ERUPCIÓN.

Sólo faltaba un detonante.

Y nadie podía imaginar que llegaría desde el otro lado del mundo.

No pertenecía a ningún equipo.

No estaba afiliado a la Federación.

No tenía voto en la Asamblea.

Ni siquiera era un problema exclusivo del fútbol.

Su nombre era:

COVID.

Y llevaba en el dorsal…

EL NÚMERO 19.

Un jugador inesperado.

Letal.

Capaz de detener campeonatos, vaciar estadios y poner contra las cuerdas las finanzas del deporte profesional en todo el mundo.

Y estaba a punto de entrar al partido.

Pero esa, amigo lector…

ESA ES LA SIGUIENTE HISTORIA.

Mientras tanto, nosotros…

Veremos y Diremos.

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