
Si bien es cierto que la Selección Nacional nunca ha sido una potencia mundial, por muchos años fue catalogada como el “gigante de la CONCACAF” y es que al menos, hasta hace unos años era prácticamente superior a cualquier rival de nuestra área, sin embargo, de un tiempo para acá las cosas no salen de la manera que debería ser.
Han pasado muchos años y tal parece que nunca nos dimos cuenta del momento en que nos quedamos estancados, técnicos van y vienen, extranjeros y mexicanos, y simplemente pareciera que vamos en retroceso, al tiempo de que selecciones como Canadá y Estados Unidos nos han superado sustancialmente.
Tal vez lo que realmente sea necesario para empezar de cero, es no asistir a un mundial, para que lo que más les importa a los dueños del balón (el dinero) se vea afectado, pues la pérdida de patrocinios y demás ingresos sería en gran medida. En fin, esta opción por lo pronto no es viable.
Vaya que la derrota ante Qatar mantiene los focos rojos encendidos en la FEMEXFUT y en la famosa “Bomba”, si por alguna razón pasa una desgracia en Cuartos de Final ante Costa Rica, el sueño de Jaime Lozano se esfumará en un abrir y cerrar de ojos, pues la obligación es ganar la Copa Oro como sea.
Se vienen tiempos complicados y de incertidumbre en la Selección Nacional, lejos de tener la oportunidad de hacer un próximo mundial decente al ser sede, la cosa parece contrastante, pues no se ve un cuadro que permita hacer cosas diferentes.
Ojalá que en la tan querida Selección Nacional realmente se vea un cambio, sin embargo, luce imposible.