Vaya revuelo con la columna publicada esta semana por nuestro querido amigo Pepe Hanan y aún más con la respuesta del también estimado “Chelís”, leyendo ambos textos, como aficionado y sin tener algún interés económico en la industria del fútbol, quedan claras muchas cosas.
Primero que nada, ya no hay duda alguna que el personaje que se dice ser dueño del equipo es un simple “florero” que cobra muy caro y está a expensas de las indicaciones que reciba de Ciudad de México o de “directivos” de medio pelo que manejan al equipo en Puebla.
Por otra parte, es claro y no está mal, que jugadores que podríamos considerar como veteranos, toman la batuta al interior del plantel, elementos como Antony Silva, Federico Mancuello, Diego de Buen, George Corral, entre otros.
¿Qué es lo que ocurre con esa situación? Es claro que ante la juventud y hasta cierto punto inexperiencia del técnico, se dan roces con estos jugadores con más liderazgo que el propio entrenador.
Lo que parece ser la estrategia de Arce es llenarse de jugadores jóvenes, que buscan una oportunidad y que estén dispuestos a no cuestionar sus decisiones, le podrá salir la estrategia, pero como lo hemos visto antes, simplemente no le alcanzará y si es que logra terminar el torneo, lo más seguro es que tenga resultados mediocres sin la posibilidad de calificar a la fase final.
La afición está molesta, se ve el enojo en redes sociales, pero bien valdría la pena resignarse y de una vez por todas entender que el Puebla simplemente es un equipo que no aspira a tener resultados deportivos, no es lo ideal, pero es lo que hay.
Ojalá que los jugadores de “medio pelo” que lleguen se partan el alma y por lo menos se entreguen al máximo para aprovechar una de las poca oportunidades que tendrán en primera división.