El término estrés suele ser asociado a un estado de fatiga o alerta que indica una reacción del ser humano ante situaciones amenazantes o de excesiva demanda, y pueden estar al servicio de la supervivencia del sujeto y de la especie.
Ante este cuadro de alerta surgen varios cambios en el cuerpo para bien como un sistema de protección o si es prolongado, para mal. Existen ciertas neuronas involucradas en la respuesta al estrés, las cuales son responsables de la regulación del sistema nervioso, el estado de ánimo y la salud.
Una parte de nuestro cerebro es el encargado de detectar estos estados de alarma, generando la respuesta de ansiedad. Este cuadro libera una hormona característica que es el cortisol (un glucocorticoide) que se libera al torrente sanguíneo. Esta hormona es liberada y regulada por órganos endocrinos que son activos o inhibidos en diferente situación del cuerpo.
El estrés suele manifestarse de estas tres formas:
FASE DE ALERTA: en reacción a un estresor el cerebro detecta el agente y activa glándulas específicas encontradas en riñones para segregar adrenalina, cuyo objetivo es suministrar la energía en caso de urgencia. Dado esto aparecerán unas series de respuestas en el organismo como aumento de la frecuencia cardiaca, aumento de la circulación y mayor atención a una respuesta de vigilancia
DEFENSA: cuando el cerebro detecta un cuadro de estrés de tiempo prolongado las mismas glándulas van a secretar CORTISOL. Su papel será mantener constantemente niveles altos de glucosa en sangre para abastecer a los músculos, al corazón y al cerebro, porque ha detectado que siempre deberá estar alerta y debe aguantar.
AGOTAMIENTO: La fase de agotamiento se instala si la situación persiste y se acompaña de una alteración hormonal crónica. Si la situación persiste todavía más, es posible que el organismo se encuentre en fatiga. Poco a poco las hormonas suelen ser menos eficaces en la regulación lo que da como resultado que las hormonas tendrán un impacto negativo sobre la salud.
El estrés repetido genera fase de agotamiento crónico. Se ha demostrado que la aparición del cortisol en altas CONCENTRACIONES podía ser neurotóxica para las estructuras cerebrales vulnerables.
La “neurotoxicidad” se manifiesta por una atrofia de las neuronas y por una disminución del volumen y del número de neuronas. El cortisol es una hormona esteroidea que interviene en el metabolismo de hidratos de carbono, proteínas y grasas. Estimula la síntesis de glucosa y también causa la reducción moderada del consumo de esta en las células, elevando la glucemia. Las neuronas productoras, también estimulan la liberación de otras neurohormonas como las endorfinas, que producen analgesia. Algunos estudios han demostrado que el estrés tiene muchos efectos sobre el sistema nervioso humano y puede causar cambios estructurales en diferentes partes del cerebro. Estos cambios estructurales provocan diferencias en la respuesta al estrés, la cognición y la memoria. Por supuesto, la cantidad y la intensidad de los cambios son diferentes según el nivel de estrés y la duración del estrés. Sin embargo, ahora es obvio que el estrés puede causar cambios estructurales en el cerebro con efectos a largo plazo en el sistema nervioso
La inflamación juega un papel fundamental a lo largo de todos los pasos del estrés: desde la acumulación de células espumosas hasta la organización de estrías grasas y la formación de placas fibrosas, ruptura y trombosis agudas en arterias y venas. Se ha dado a conocer que al tener un cuadro de alerta a largo tiempo provoca una respuesta inflamatoria excesiva, y la inflamación a largo plazo, sea la causa que sea produce enfermedades degenerativas y lesivas a cualquier célula del cuerpo.
Se cree que el estrés persistente impulsa la enfermedad de muchos trastornos crónicos debido a su potencial para provocar inflamación y facilitar la muerte celular. En enfermedades neurodegenerativas, la acumulación de proteínas mal formadas y la inducción del estrés, las neuronas contribuyen a la disfunción neuronal. Si bien la inflamación se considera una respuesta fisiológica beneficiosa, ya que promueve la eliminación de desechos y ayuda en la reparación de tejidos, la inflamatoria sostenida supera las capacidades de resolución de células especializadas a cualquier sistema de nuestro cuerpo.
Ante el estrés existen muchos puntos a favor para el control y romper el círculo vicioso que puede alcanzar al padecerlo. Desde la práctica deportiva hasta el cambio de hábitos para favorecer la salud