Dicen que no hay plazo que no se cumpla, llegó el momento del debut de Diego Cocca al frente de la Selección Nacional, una selección que viene de un rotundo fracaso en el anterior proceso mundialista de la mano del innombrable Gerardo “Tata” Martino.
Si bien es cierto que la decisión del nuevo seleccionador nacional no gustó a muchos por la forma en que llegó, me parece hasta cierto punto injusto los abucheos que recibió el pasado domingo en su juego ante Jamaica, a continuación, explico este sentir.
Es entendible la molestia de la afición mexicana, no es para más, con la peor actuación de México en un mundial en muchos años no se podrían esperar ovaciones a su regreso al Azteca, hasta cierto punto está bien, siempre y cuando no se falte el respeto a ninguno de los involucrados.
En el caso de Cocca, hay que ser honestos, si no es por el bicampeonato con el Atlas y el apoyo que tiene de Grupo Orlegi, no hubiera siquiera estado entre los candidatos a dirigir al “Tri”, pero ya que fue el elegido, creo tiene todo el derecho de que le sea otorgado el beneficio de la duda, es decir, puede hacer las cosas bien en este nuevo proceso mundialista, de no ser así, también será válido reciba las críticas que han recibido todos sus antecesores.
El camino no es nada fácil, no hay una eliminatoria que te permita entrar en ritmo, habrá pocos juegos de preparación que realmente servirán, y por demás complicado que parezca, tiene la obligación de ganar los pocos torneos en los que participe a excepción de la Copa América, que tendrá que ganarse su boleto.
El tiempo nos dirá si Diego Cocca fue capaz de hacer algo diferente en la Selección Nacional, si pudo con la presión de estar en esa silla caliente que paga muy bien, pero te quema con la presión mediática que la rodea. Por el bien de todos los que amamos el fútbol y queremos a México, así sea, aunque luce complicado.