
La capacidad de un deportista para recuperarse rápidamente es importante cuando hay un tiempo condicionado entre el entrenamiento y la competencia. Como tal, las tácticas de recuperación se utilizan para acelerar ese proceso. Como bien ya se ha mencionado, el ejercicio produce ciertos procesos de inflamación y dolor que es normal para poder adaptarse al ejercicio, pero cuando hablamos de la recuperación en el deporte, lo único que queremos es acelerar este proceso para volver a practicar.
Una de las técnicas más monopolizadas para la recuperación muscular es la inmersión en agua fría. Cada vez es más utilizada por atletas de élite que buscan quitar la fatiga y acelerar la recuperación después al ejercicio. La recuperación a corto plazo puede mejorar el rendimiento, permitir mayores cargas de entrenamiento o mejorar las adaptaciones al ejercicio. Sin embargo, los protocolos óptimos de inmersión en agua para la recuperación aún no están claros. El uso de la inmersión en agua fría después del ejercicio está ganando puntos para minimizar la fatiga y acelerar la recuperación posterior al ejercicio. Esta técnica su principal objetivo es disminuir la temperatura de los tejidos y el flujo sanguíneo y así facilitar la recuperación al mejorar la temperatura lo que reduce la tensión cardiovascular, eliminando los subproductos metabólicos musculares acumulados, amortiguando el daño muscular inducido por el ejercicio.
Esta técnica se ha investigado en los últimos días y no en todos los deportes y las prácticas ha dado buenos resultados ni con alta fiabilidad. En el entrenamiento de alta intensidad, da como resultado numerosas alteraciones fisiológicas como daño muscular, hipertermia, deshidratación y disminución de glucógeno. La reparación insuficiente o inoportuna de estas alteraciones fisiológicas puede resultar en un rendimiento bajo durante las sesiones de entrenamiento posteriores, mientras que el desequilibrio habitual entre el estrés del entrenamiento y la recuperación puede conducir a un síndrome de sobre entrenamiento.
Estudios y experimentos anteriores que han abordado los efectos de recuperación de la inmersión en agua fría en diferentes deportes, existe una falta de conocimiento que evalúen estos efectos, ante ellos podemos mencionar algunos resultados:
Ene jugadores de baloncesto se sometieron a técnica de inmersión en agua fría durante toda una temporada, se les aplico la técnica justo después de cada partido y después de cada entrenamiento. Durante el transcurso de la temporada, de septiembre a marzo, encontraron que después de la inmersión encontraron mayor número de marcadores musculares en la recuperación de los mismos, dando así como resultado una mejor recuperación.
En otro grupo de deportistas como velocista de sprint, La inmersión en agua fría se asoció con una mejor recuperación de la velocidad del sprint 24 h después de la competencia y sus marcadores bioquímicos fueron los que dieron mejor resultado (la inflamación por medio de la proteína c reactiva, creatina, estrés oxidativo, entre otros).
Sin embargo, en deportistas de resistencia mencionan que no hay evidencia ni cambio significativo al realizar inmersión de agua fría, no mejoraron la recuperación ni a corto plazo ni a largo plazo.
Podemos decir que esta técnica depende mucho del ejercicio que se entrene y la fase de recuperación que existe en las fibras musculares ante las demandas deportivas aun se necesita mayor evidencia y mayor control sobre la experimentación para atribuirle puntos certeros a esta técnica.