
No pierdas la esperanza en que algo debe cambiar… En algún rincón del día, entre el café de la mañana y los pendientes que parecen multiplicarse, hay un instante, mínimo, silencioso, en el que alguien piensa en ti.
Quizás no lo notes. Quizás estés corriendo de una reunión a otra, sorteando el tráfico, cargando con las exigencias del trabajo o las preocupaciones cotidianas. Pero mientras todo eso sucede, hay un corazón en el mundo que, sin que tú lo sepas, se detiene un segundo… y piensa en ti.
Y como dice Manuel Mijares, en esa canción suave y nostálgica que lleva el mismo título que esta columna, canta con melancolía esa pregunta que a veces no nos atrevemos a hacernos: ¿quién piensa en ti?
Y aunque su tono es romántico, la pregunta trasciende al amor de pareja.
Toca fibras más profundas, la conexión invisible que tenemos con aquellos que nos quieren, aunque a veces no los veamos.
Porque sí, alguien piensa en ti.Puede ser tu madre, que aún guarda tu primera carta en una caja de zapatos.
Puede ser un amigo de la infancia que recordó tu risa mientras caminaba por la calle donde solían jugar.
Puede ser ese amor que fue, que tal vez ya no está, pero que al escuchar una canción, inevitablemente, piensa en ti.
Vivimos tan rápido. A menudo sentimos que vamos solos, que nadie nota nuestro cansancio, nuestras pequeñas batallas internas. Pero la verdad es que siempre hay alguien que, desde su silencio, guarda por ti un pensamiento bueno, una preocupación sincera, una oración callada. Y eso, aunque no lo veas, es un refugio.
Pensar en alguien es un acto de amor. Es una forma sutil de estar presente incluso a la distancia. A veces somos nosotros los que pensamos en otros sin que se den cuenta. ¿Y no es bonito pensar que, al mismo tiempo, alguien nos lleva también en su mente, en su corazón?
Has una pausa. Respira hondo. Cierra los ojos un instante.
Y pregúntate: ¿quién estará pensando en mí ahora?
Quizás la respuesta no llegue con nombre y apellido. Pero si prestas atención, puede que lo sientas y que sí lo sepas. En una llamada inesperada.
En un mensaje sencillo.En una canción que suena justo cuando más lo necesitabas.
En un recuerdo que llega sin avisar.No estamos tan solos como a veces creemos.
Y si acaso hoy sientes olvido y perdición recuerda que siempre hay alguien que piensa en ti, puede que sea yo, aunque tú no lo sepas o te resistas a creerlo.