[Medicina y Deporte] El músculo como pilar de salud: evidencia científica y su rol protector contra enfermedades

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Desde una perspectiva médica y científica, el músculo es mucho más que un componente estético o funcional del cuerpo humano: es un órgano metabólicamente activo que influye directamente en la salud general y en la prevención de múltiples enfermedades.

¿Qué es el músculo y de dónde viene el concepto?

El término sarcopenia —del griego sarx (carne) y penia (pobreza o escasez)— fue acuñado para describir la pérdida progresiva de masa y función muscular asociada al envejecimiento. Esta condición implica tanto disminución de masa como de fuerza, y está relacionada con peor calidad de vida y mayor riesgo de discapacidad y mortalidad en adultos mayores.

El músculo como parámetro de salud

Tradicionalmente, la salud se ha evaluado con parámetros como presión arterial, niveles de colesterol o índice de masa corporal (IMC). Sin embargo, cada vez hay mayor evidencia de que la masa muscular debe considerarse un marcador de salud por sí misma, influenciando directamente la resiliencia del organismo frente a enfermedades crónicas y su pronóstico.

El músculo es un reservorio metabólico activo: no solo permite movimiento, sino que produce y libera mioquinas y exerquinas, moléculas que regulan procesos inflamatorios, sensibilidad a la insulina y metabolismo energético.

Esto explica por qué un mayor músculo se asocia con un mejor perfil metabólico y menor riesgo de disfunción orgánica.

Evidencia científica: el músculo protege contra enfermedad y muerte

Diversos estudios han demostrado asociaciones robustas entre niveles bajos de masa muscular y mayor riesgo de enfermedad y mortalidad en distintas poblaciones:

• En población general, una pérdida de masa muscular se asocia con un incremento en el riesgo de mortalidad por todas las causas, incluyendo enfermedades cardiovasculares, cáncer y enfermedades respiratorias.

• Meta-análisis de estudios prospectivos han encontrado que personas con menor masa muscular tienen hasta ~1.7 veces mayor riesgo de muerte comparado con quienes tienen masa muscular adecuada.

• En síndromes complejos como el cardiovascular-renal-metabólico, la sarcopenia se asocia con etapas más avanzadas de enfermedad y mayor riesgo de mortalidad, tanto por causas cardiovasculares como no cardiovasculares.

• En contextos clínicos específicos, como sepsis o insuficiencia renal, la baja masa muscular está relacionada con peor pronóstico, mayor estancia hospitalaria y mayor mortalidad.

Estos hallazgos subrayan algo fundamental: el músculo no solo contribuye a la fuerza física o al rendimiento, sino que su presencia y mantenimiento son marcadores de reserva fisiológica y capacidad de recuperación frente a estrés, infección o enfermedad.

Niveles bajos de músculo y asociaciones clínicas

Las investigaciones han identificado que umbrales clínicos de baja masa muscular (sarcopenia) se asocian con peores desenlaces de salud:

• Índices musculares bajos, como el índice de masa muscular esquelética (ASMI) por debajo de ciertos valores específicos, se han vinculado con mayor mortalidad en adultos mayores.

• La sarcopenia contribuye a mayor riesgo de caídas, fracturas, disfunción metabólica y pérdida de la independencia funcional conforme avanza la edad.

Aunque los valores numéricos exactos dependen del método de medición y del grupo poblacional, el consenso científico es claro: cuanto menor es la masa muscular, mayor es el riesgo de enfermedad y mortalidad.

¿Por qué el músculo protege?

Mecanismos biológicos

El músculo actúa como un órgano endocrino y metabólico:

• Regula la sensibilidad a la insulina, reduciendo el riesgo de diabetes tipo 2.

• Modula procesos inflamatorios, lo que ayuda a prevenir la progresión de enfermedades cardiovasculares y metabólicas.

• Produce sustancias (mioquinas/exerquinas) que tienen efectos beneficiosos en la función cardiovascular, metabolismo y respuesta inmunológica.

Este enfoque metabólico explica por qué una musculatura conservada se asocia con mejor pronóstico incluso frente a patologías complejas.

Conclusión

La evidencia científica actual plantea al músculo no solo como un componente funcional del cuerpo, sino como un biomarcador de salud integral y un factor protector contra enfermedades y mortalidad.

Mantener una masa muscular adecuada —junto con un estilo de vida saludable que incluya actividad física regular y una alimentación adecuada— debe considerarse una estrategia central en la prevención de enfermedad y promoción de salud a cualquier edad.

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