Durante los últimos días, la imagen del pequeño Dylan, quien rompió en llanto tras el magistral gol de Guillermo Martínez ante el Atlas, se ha vuelto tendencia en redes sociales y en diversos programas deportivos tanto locales como nacionales.
Lejos de pensar si este hecho es pura mercadotecnia, nos muestra una realidad que vive la afición poblana con un inicio esperanzador del equipo en este torneo, y es que como se ha dicho a lo largo de los años, la gente está ilusionada con por fin lograr el tan ansiado campeonato que se le ha negado a La Franja por casi 30 años.
Dylan demuestra que el fútbol no sólo es un juego de 90 minutos en el que se ven involucrados dos equipos con 11 jugadores cada uno, sus lágrimas transmiten la emoción de este deporte y sobre todo las esperanzas de ver algo diferente, cosa que, hasta el momento, honestamente lo estamos viendo.
Es grato ver a varios “enfranjaditos” por las calles con sus playeras de La Franja, eso que se ha perdido a lo largo de los años por el acumulo de malos resultados y problemas extra-cancha, poco a poco, quizá demasiado lento la historia con la afición está cambiando, la única forma de lograrlo es con un equipo ganador.
Por lo pronto, que la ilusión de Dylan y la de todos los niños que van al estadio o siguen los juegos del Puebla por televisión siga intacta, porque en la vida si haces las cosas con fe, ya llevas un paso adelante hacia el éxito.