Ser parte del Orange Army

Vestirse de naranja nuevamente es algo que ilusiona, al ser una señal de que el Gran Premio de México está cerca. Es sentirse parte del evento deportivo más importante a nivel mundial que hoy tiene nuestro país. Tiene además un sabor especial poder hacerlo de nuevo luego de la cancelación de la carrera en 2020, y de las dudas que existían para la realización de la carrera este año ante los rumores de que por segundo año consecutivo la Fórmula 1 se quedaría a correr solo en Europa a lo largo de la temporada.
El domingo pasado nos vestimos de naranja para la práctica de intervención y bomberos del grupo de oficiales de pista que nos desempeñamos en estas áreas durante el Gran Premio de México. Un entrenamiento para recordar lo aprendido durante los cursos de capacitación que tienen como finalidad enseñar los procedimientos requeridos, para intervenir a un auto en pista en caso de un accidente, incendio, falla mecánica o cualquier imprevisto que puede ocurrir en la pista durante una carrera.
Les cuento que la capacitación que inicia unos meses antes del Gran Premio, cumple con cursos en los que se aprenden y recuerdan los procedimientos para hacer una intervención correcta cuando sea requerido a la hora buena. Poder retirar un auto y dejar la pista en condiciones de volver a correr, tiene procedimientos muy bien definidos que hay que aprender. Funciones que en la teoría se especifican para cada uno de los integrantes de un equipo de oficiales de pista, y que después en la pista hay que llevar a la práctica para comprobar que lo que aprendimos está bien aplicado.
Quiero contarles en estas líneas la buena experiencia que ha sido pertenecer al grupo de oficiales de pista del Gran Premio de México. Es pertenecer a un grupo formado por un montón de personas que se visten de naranja y con las que compartes la misma pasión por la Fórmula 1 y por el automovilismo. Es aprender de personas que se han involucrado en el automovilismo por muchos años y que hoy son responsables de encabezar todo ese proceso de entrenamiento, así como conocer a personas con las que compartes experiencias y escuchas grandes historias relacionadas al automovilismo.
Cuando tuve la oportunidad de asistir como aficionado a algunos Grandes Premios en la década de los 80´s en México, veía desde la tribuna a los marshalls estar tan cerca de la pista, lo que me provocaba envidia, de la buena, según le dicen. Cuando tuve la oportunidad de hacerlo con el regreso del Gran Premio de México en 2015 decidí registrarme para formar parte de este ejercito naranja como le dicen en el medio.
Ser oficial de pista requiere de concentración constante durante cada entrenamiento y a lo largo del Gran Premio. Hay que estar consciente de la función que estamos haciendo ahí y nuestra participación puede ser requerida en el momento que menos esperas. Desde que conoces el puesto en el que te tocará estar en pista, puedes imaginar ciertas cosas que por la trayectoria del circuito pueden ocurrir en ese sector e imaginas como podrían resolverse. A la hora importante debes estar listo para cuando se requiera. Pero por otro lado tengo que decirles que es estar ahí tan cerca de la pista es un lugar que ni el boleto más caro puede pagar.
Mi primera experiencia como oficial de pista fue en el puesto 1 ubicado al final de la recta en el autódromo Hermanos Rodríguez. Ese año en el que Valtteri Bottas registró 372.54 kilometros en el Williams justo ahí al final de la recta, que por cierto significó un récord de velocidad. El puesto 1 está ubicado a 30 metros más o menos de la primera curva a la derecha en el complejo Moisés Solana. Ese año, el mismo Valtteri Bottas nos dio la bienvenida a los integrantes del puesto 1 cuando, durante la primera práctica del viernes, golpeó su Williams contra el muro justo en el sector donde estábamos ubicados. Nos bañó de tierra y polvo. El ruido del golpe con la barda, el sonido de las llantas derrapando y la velocidad en la que sucede todo, además del olor a llanta quemada es algo que contar. Pasa todo tan rápido y de forma inesperada que recuerdas que estas ahí para cumplir una función.
En el instante sabes que pasó algo, pero difícilmente sabes que pasó. La adrenalina se dispara y sabes que posiblemente te toca cumplir con tu función de oficial de pista en ese momento una vez que descubras qué fue lo que ocurrió. Resulta que ese Williams de Bottas perdió el control en la frenada y raspó la barda con la parte frontal exactamente en el sector del puesto 1. El finlandés fue pasajero del Williams sin control por más de 200 metros al final de la recta y se fue hasta el fondo del escape. Es fácil saberlo por las marcas que dejó en el piso y por los letreros que son referencia de la frenada y que son indicativos para los pilotos de la distancia a la que se encuentran de la curva. Cuando vimos la repetición en la pantalla que está frente a ese puesto de oficiales de pista, resulta que solo fue un trompo y pudo regresar a la pista. El golpe con la barda lo hizo perder el alerón delantero y el jefe de puesto me indicó que me tocaba a entrar junto con dos compañeros más a recoger parte de esas piezas del Williams que quedaron regadas en la zona. Recuerdo que la intervención tenía que hacerse en no más de 25 segundos para aprovechar un espacio en el que no venían autos en pista. Correr ahí en la pista en medio de la práctica frente a una grada que estaba casi llena fue emocionante. La intervención no tenia mayor ciencia pero fue agradable sentir que formas parte del grupo de oficiales de pista y que cumpliste con tu función. Les confieso que aún conservo pedacitos de ese Williams que quedaron sobre la pista y que pude recoger.
El resto de ese Gran Premio en 2015 no fuimos requeridos para ninguna otra intervención por lo que fuimos espectadores de primera fila. Tuve la oportunidad de caminar un poco en la recta del autódromo y acercarme más al punto de frenada. Ese punto en donde llegaban los fórmula 1 a 370 km/h y sueltan el acelerador para comenzar a frenar y poder entrar en la primera curva a la derecha. Estar parado ahí a escasos metros de la pista para verlos llegar a esa velocidad y escuchar ese sonido de las cajas de velocidad con los cambios hacia abajo, es algo que realmente enchina la piel. Es cuando las desmañanadas y el tiempo que pasas de pie bajo el intenso sol cobran sentido.
Me registré también para el resto de los Grandes Premios de México y el de este 2021 será mi sexto como parte del ejercito naranja. Para quienes me han preguntado en redes como ingresar para ser parte del equipo, solo resta estar pendiente de las convocatorias que cada año hace Omdai aproximadamente 5 meses antes del Gran Premio, y cumplir con todo el procesos de capacitación y evaluación. Tener pasión por eso es el primer requisito para estar ahí.
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