Chivas, ¿un acto de fe?

Fantasma

​En la vida y en el futbol los milagros existen y si no creen pregúntele a las chivas. El análisis frío, ese que se hace con la calculadora en la mano y el cerebro despejado, decía que las Chivas estaban más muertas que un videoclub  en pleno 2026. Perdieron 3-1 la ida. Les faltaban seis —¡sí, seis!— piezas fundamentales. Cinco convocados al campamento de verano de la Selección (porque ya saben que para la FMF siempre es buen momento para estorbar) y, para rematar, la baja de Dany Aguirre, el central revelación que se rompió cuando más se le necesitaba.

​Pensar en una remontada ante los Tigres de Guido Pizarro no era optimismo, era un diagnóstico psiquiátrico. Ni Amaury Vergara, con toda la fe que le hereda el apellido, se la creía en realidad. Era una misión suicida. Pero ahí estaba “el profeta” Gabriel Milito, con esa cara de quien sabe algo que el resto del mundo ignora, pastoreando a un rebaño de niños que apenas están dejando el biberón.

DE FELINOS A ROEDORES

​Ahora, no nos equivoquemos. Que las Chivas hayan avanzado no es obra y gracia del Espíritu Santo, es también producto de la mezquindad más absoluta que se haya visto en el Estadio Akron. Lo que dejó de ser y hacer Tigres no es culpa de Guadalajara. Si los “millonarios” del norte llegaron a Jalisco con la etiqueta de fieras y se convirtieron en ratones de alcantarilla, eso es cuenta de Guido Pizarro y su manera de plantear le juego, de lo que NO es culpable chivas.

​Tigres fue un equipo mediocre, timorato, que se dedicó a cuidar un botín que no le pertenecía. El “Kínder de Milito” salió a proponer, a soñar, a jugar como kamikazes porque, seamos honestos, no tenían absolutamente nada que perder. Si perdían no pasaba nada, apenas y era lógico.

Dejaron mil y un mano a manos en la defensa como acostumbra el juego de su audacia; si Tigres hubiera intentado siquiera quizá los pudo haber liquidado en algún contragolpe,  pero ni para eso les alcanzo. Pero no, los felinos de la UANL decidieron atacar cuando ya tenían el agua al cuello y el certificado de defunción firmado.

¿Si Guido Pizarro NO pudo ganarle a el  kínder de Chivas con seis ausencias, le podrá ganar al Toluca de visita con su plantel completo y con todo a su favor? ¿El futuro como timonel se lo jugara en próximo 30 de mayo en el Nemesio Diez en la final de la concachampions?

¿Planteara un juego ratonero o buscara morir de algo buscando la victoria? Yo lo tengo claro; Pizarro se juega la poca credibilidad que tiene como técnico el fin de mes ahí se decidirá su futuro como timonel de los felinos, porque en el banquillo la historia no juega y el presente exige resultados. Tigres es el equipo más exitoso del siglo XXI y su exigencia no es compatible con el agradecimiento por los favores recibidos en etapas de jugador.

​SANTI SANDOVAL: HISTORIA INSPIRADORA

​Pero hablemos del héroe, porque toda epopeya necesita un rostro. Santi Sandoval. 18 años. Un jovencito que juega como si tuviera tres mundiales en la espalda. Pero lo que hizo en la cancha es poco comparado con lo que ha tenido que gambetear en la vida.

​Su historia es la de miles de mexicanos, pero con un final de película. Su padre, un tipo al que la palabra le queda grande, solo aportó los genes. Se olvidó de él. No hubo pensión alimenticia, no hubo un feliz navidad, feliz cumpleaños, no hubo de ese lado Reyes Magos, no hubo un “hijo, ¿ya aprendiste a andar en bici?”. Nada. El tipo, el pusilánime “Negro” Sandoval, prefirió huir a Estados Unidos para no pagar una responsabilidad que la ley le exigía, no le alcanzo para ponerle 10 pesos de crédito para una llamada telefónica en muchos, muchos años.

​Santi fue forjado por una madre que lo sacó adelante sola, a puro pulmón. Por eso el chico tiene esas agallas; porque cuando creces viendo que tu único apoyo es una mujer que no se rinde, un mano a mano contra Guido Pizarro te parece un juego de niños. Hoy, el padre sabrá de él por fotos, por las portadas de los diarios, pero que ni se le ocurra asomar la nariz, porque este éxito no lleva su firma.

¿CUIDADO CON EL AZUL O EL SIGUIENTE SACRIFICIO?

​¿A dónde llegará este “Profeta” Milito con sus párvulos? Ahora viene Cruz Azul. Otra vez, el guion dice que las Chivas son las víctimas. Otra vez la lógica nos dice que la Máquina de Huiqui no es el desastre táctico que fue Tigres. ¿Habrá aprendido Cruz Azul la lección ajena? ¿O cometerán el pecado de soberbia de los regios?

​Desahuciar a este equipo es peligroso. El Kínder de Milito no juega con táctica avanzada, juega con hambre, con la irreverencia de quien no sabe que es imposible y, por lo tanto, va y lo hace.

Al final del día, el fútbol nos recuerda que los nombres no juegan, juegan los hombres (o los adolescentes con hambre de gloria). El Rebaño está en semis porque se atrevió cuando nadie más lo hizo. Milito tiene a su “profecía” viva y el país está mirando. Aunque NO faltan los antis que rezaran por aquella sentencia de que los jóvenes ganan las batallas, pero no las guerras.

“¿Es este ‘¿Kínder de Milito’ un espejismo producto de la cobardía de Tigres, o estamos ante el nacimiento de una generación que no necesita de ‘vacas sagradas’ para ser campeona?”

“El mayor milagro de la juventud es la capacidad de transformar los sueños en realidad antes de que el mundo les diga que NO se puede

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