
El hombre que aprendió a estructurar negocios en el fútbol ahora necesita encontrar la estructura que le permita salir
Amigo lector:
Llegamos al quinto y último personaje de esta serie.
Y dejamos a José Luis Higuera Barbieri para el final por una razón.
Es el más complejo.
Con Jeff Luhnow encontramos la PLUSVALÍA.
Con Arturo Lomelí, el LEGADO.
Con la familia López, la DINASTÍA.
Con Alberto Castellanos, la LEGITIMIDAD y el poder sin propiedad.
Con José Luis Higuera encontré algo diferente.
Una ratonera.
Permítame explicarle.
EL HOMBRE QUE SABÍA DE DINERO
Higuera no llegó al fútbol desde una cancha.
Llegó desde las finanzas.
Antes de aprender de jugadores, vestidores, fuerzas básicas y entrenadores, sabía de crédito, financiamiento, estructuras corporativas y negociación.
Después apareció Jorge Vergara.
Y aquello cambió su vida.
Su relación comenzó alrededor de los negocios y terminó llevándolo hasta las entrañas de uno de los clubes más importantes de México.
Chivas fue su gran universidad.
Ahí conoció contratos, jugadores, patrocinadores, televisión, Federación, Asamblea de propietarios, transferencias, financiamiento, poder y también conflicto.
Higuera tuvo enorme influencia durante una etapa deportivamente exitosa del Guadalajara.
Pero existe una pregunta inevitable:
¿Cuánto de aquel poder pertenecía a José Luis Higuera y cuánto provenía de la confianza extraordinaria que Jorge Vergara había depositado en él?
Después vino la ruptura.
Jorge enfermó.
Amaury tomó el control.
Higuera salió de Chivas.
Y la relación con Amaury terminó públicamente muy deteriorada.
Entonces comenzó el verdadero examen.
MORELIA ES HIGUERA SIN JORGE VERGARA
Coras.
Zacatepec.
Y finalmente Morelia.
Cuando Monarcas fue trasladado a Mazatlán en 2020, quedó una ciudad lastimada, un estadio de Primera División, una afición acostumbrada al máximo circuito y una identidad futbolística esperando nuevamente un proyecto.
Higuera llegó con el Atlético Morelia.
Ahora había que demostrar qué podía construir con sus propias decisiones.
Han pasado seis años.
Atlético Morelia ha disputado tres finales de Liga de Expansión.
Perdió la del Clausura 2021 ante Tepatitlán.
Ganó el Clausura 2022 frente a Cimarrones.
Y perdió la del Clausura 2023 contra Tapatío.
Un campeonato.
Dos subcampeonatos.
Y cero Campeón de Campeones, porque después de conquistar el Clausura 2022 perdió ese trofeo frente al Atlante.
No es un fracaso.
No nos confundamos.
Pero tampoco es una historia campeonísima.
Morelia ha competido.
Ha sido campeón.
Pero seis años después resulta complicado hablar de un proyecto dominante en la categoría.
Y existe otro indicador.
La cantera.
Buscamos jugadores genuinamente formados por la estructura del Atlético Morelia de esta etapa que posteriormente hayan llegado y se hayan consolidado en Liga MX.
No encontramos una producción significativa.
Han pasado futbolistas que posteriormente fueron vendidos, desarrollados o continuaron sus carreras en otros mercados.
Eso tiene mérito.
Pero detectar, desarrollar o potenciar no significa formar.
Y para un hombre que conoció desde dentro a Chivas, la pregunta resulta inevitable:
¿Qué modelo de formación construyó después en su propio equipo?
¿Y LA GENTE?
Hay otro activo que nunca aparece en los balances.
La gente que quiere trabajar contigo.
Higuera convivió en Chivas con ejecutivos, formadores, scouts, entrenadores y especialistas.
Buscamos cuántos de aquellos hombres decidieron acompañarlo posteriormente.
Hasta ahora no encontramos una migración relevante hacia Morelia.
Eso no significa que los haya invitado y lo rechazaran.
Sería irresponsable afirmarlo.
Pero tampoco encontramos una “escuela Higuera” proveniente de Chivas que después se reuniera alrededor suyo.
Y eso importa.
Porque un gran dirigente no solamente deja operaciones.
También deja equipos de trabajo.
Metodologías.
Discípulos.
Capital humano.
EL PROBLEMA NO ES SOLAMENTE DEPORTIVO
Los propietarios de Liga de Expansión han reconocido una realidad incómoda:
se pierde dinero.
Arturo Lomelí lo ha reconocido.
La familia López también.
Entonces tendríamos que preguntarnos:
¿Por qué Morelia habría de ser la excepción?
No conocemos los estados financieros privados de EZ Sports.
Por lo tanto, sería irresponsable inventar cuánto pierde Atlético Morelia o cuál es exactamente su deuda.
No lo sabemos.
Pero existe una diferencia importante entre Higuera y los otros personajes que hemos investigado.
Lomelí posee detrás un extraordinario patrimonio empresarial.
Luhnow participa en una estructura internacional de inversión.
La familia López tiene un grupo familiar con negocios diversificados.
Leones Negros tiene detrás una universidad y una estructura institucional.
¿Y Higuera?
Hasta donde pudimos acreditar, su gran patrimonio visible no es un imperio industrial.
Es otro.
SU CAPITAL ES INTELECTUAL
Higuera sabe estructurar, negociar, conseguir dinero, construir operaciones, sentar socios y entender contratos.
Pero conseguir capital no significa poseer capital.
Y ésa es una diferencia gigantesca cuando hay que soportar pérdidas durante años.
EL ACTIVO ATRAPADO
Una franquicia de Liga de Expansión tiene posibilidades económicas limitadas mientras permanezca cerrada la puerta deportiva hacia Liga MX.
Recuperar esa ruta no la convertiría mágicamente en una franquicia de Primera División.
Pero cambiaría su horizonte comercial.
Por eso la batalla del G5 ante el TAS puede significar algo particularmente importante para Higuera.
Para unos representa recuperar un derecho deportivo.
Para él podría significar algo adicional:
DESTRABAR SU ACTIVO
No estoy diciendo que el TAS vaya a ascender al Atlético Morelia.
Mucho menos que una resolución favorable convierta automáticamente una franquicia de Expansión en una de 100 millones de dólares.
Eso sería absurdo.
Pero sí podría cambiar las posibilidades económicas del proyecto.
LA SEGUNDA BATALLA
Mientras Higuera pelea por el ascenso, sostiene otra batalla.
Monarcas Morelia.
Y aquí debemos separar perfectamente dos cosas.
Atlético Morelia y Monarcas Morelia no son jurídicamente lo mismo.
El acuerdo con TV Azteca involucró un conjunto de marcas vinculadas con aquella identidad histórica, mediante una operación cuya contraprestación rondó los seis millones de pesos.
Después surgió el conflicto.
TV Azteca sostiene que existieron incumplimientos que dieron lugar a la rescisión.
EZ Sports pelea la restitución contractual y solicitó medidas cautelares.
Será un tribunal quien determine quién tiene razón.
Pero existe una pregunta económica inevitable:
¿CUÁNTO VALE MONARCAS?
No cuánto costó.
Cuánto vale.
Porque precio y valor no son necesariamente lo mismo.
Una identidad con décadas de historia, afición y reconocimiento puede convertirse en una pieza muy importante de un proyecto que aspire nuevamente a Primera División.
Así, los dos litigios terminan tocándose económicamente:
Uno puede abrir el camino deportivo.
El otro determina qué conserva Higuera para recorrerlo.
NECESITA QUE EL ACTIVO VALGA MÁS
No atribuya la siguiente frase a José Luis Higuera.
Es nuestra lectura de su posición frente a los otros cuatro propietarios:
“NECESITO QUE EL ACTIVO VALGA MÁS PORQUE NO TENGO EL MISMO COLCHÓN PATRIMONIAL QUE LOS OTROS DUEÑOS.”
Ésa puede ser la clave.
Seguir en Expansión cuesta.
Vender ahora podría significar hacerlo en el peor momento.
Buscar nuevos inversionistas puede obligarlo a compartir participación.
Y compartir capital puede significar compartir control.
Pero hay algo todavía más complicado.
Para salir necesita al mismo sistema contra el que hoy litiga.
Si algún día llega a Liga MX tendrá que sentarse como socio con algunos de aquellos a quienes ahora enfrenta.
Porque hay que decirlo.
Higuera conoce perfectamente ese ecosistema, pero hoy no encontramos dentro de la Asamblea de Dueños un bloque de aliados dispuesto públicamente a abrirle la puerta.
Si abandona la batalla, permanece donde está.
Si continúa, aumenta el costo político.
Si se espera demasiado, el costo operativo sigue corriendo.
Y si busca capital externo, tendrá que decidir cuánto está dispuesto a compartir.
Mire usted qué paradoja.
El hombre cuya mayor virtud ha sido estructurar negocios terminó dentro de una estructura que ya no depende completamente de él.
¿ALPINISTA O ARRIBISTA?
Higuera no construyó la montaña desde cero.
Morelia ya tenía afición, historia, estadio, identidad y mercado.
Él encontró todo eso y entendió su potencial.
Porque si algo ha demostrado es capacidad para detectar oportunidades.
Lo hizo alrededor de Chivas.
Después en Coras.
Zacatepec.
Y finalmente Morelia.
Pero aquí lleva seis años y la puerta de Primera División continúa cerrada.
Entonces regresamos a dos palabras de esta investigación:
ASCENDER O ACCEDER
Para otros, comprar una franquicia podría representar una alternativa.
Para Higuera parece mucho más complicado.
No encontramos detrás suyo una espalda patrimonial visible comparable con la de sus compañeros del G5.
Por eso:
ACCEDER PARECE
DIFÍCIL.
ASCENDER SE VUELVE FUNDAMENTAL.
Quizá por eso Higuera sea el ALPINISTA DE LAS ESTRUCTURAS.
Un hombre que hizo de su capacidad para estructurar su principal patrimonio.
Sólo que ahora enfrenta una estructura que ya no controla.
Los otros cuatro quieren conquistar la montaña.
Higuera necesita encontrar la salida.
ÉSA ES SU RATONERA.
Mientras tanto, nosotros…
Veremos y Diremos.
Hasta la próxima.
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