“Martes Post Gran Premio de México”

Se fue un Gran Premio de México más y en lo personal fue el sexto en el que tuve la oportunidad de formar parte del grupo de oficiales de pista. Ha sido muy cansado nuevamente, pero en los días post Gran Premio queda siempre esa sensación agradable de haber estado cerca de la Fórmula 1 una vez más. Son tan contados los días en los que esto ocurre, que los guardo siempre como una de las mejores experiencias vividas.

El jueves afuera de la zona de acreditaciones para los oficiales de pista, me encontré a un compañero del equipo que me preguntó si yo era quien escribía artículos sobre automovilismo. Cuando le dije que sí, me respondió que gracias a que leyó un artículo mío se decidió a formar parte del grupo de oficiales de pista, a lo que tengo que estar agradecido. Lamento no haberle preguntado su nombre y tampoco saber a qué artículo se refería exactamente. Pero me gustó la idea de saber que estas letras impactaron de forma positiva en alguien que se ha sumado al ejército naranja, y seguro estoy de que lo disfrutó ampliamente. Fue una grata sensación sin pretender adornarme.

Dicho esto, quiero contarles la experiencia de este año como oficial de pista en el Gran Premio de México. El fin de semana fue como un reencuentro con esa ansiada sensación de normalidad con la que vivíamos antes de la pandemia. Salvo el constante incómodo pero responsable uso del cubre bocas, todo lo demás fue igual a como lo vivimos en los grandes premios de 2015 a 2019. Ver las tribunas llenas de aficionados con el característico ambiente que solo aquí se vive fue alentador. No pretendo calificar en este espacio si fue irresponsable o no por parte de las autoridades que así lo permitieron, pero la respuesta de la gente nuevamente dejó en claro las ganas que tenía de fórmula1 la inmensa afición que hay en México. Incluyo en este grupo a quienes no son tan aficionados al automovilismo pero que ahí estuvieron presentes para formar parte del evento.

Es también reencontrarse con el grupo de personas con los que compartes la misma pasión por la fórmula 1, de tal forma que el entablar una buena conversación con las nuevas personas que se conocen ahí adentro no es un asunto complicado.

Entrar a la pista es como para los futboleros pisar la cancha de un estadio que por algún motivo resulte especial. Este año me tocó ser parte del puesto 15 dentro del equipo de intervención en donde conocí a Diana, compañera de intervención, a Héctor que iba como bombero, Luis en comunicación, Charly en Bandera Azul, Don Everardo con quien había compartido el puesto 1 en 2015 y 2016 como bandera amarilla, y a Victor Luckie como Chief Post Marshall.

El puesto 15 está ubicado al interior del Foro Sol en donde no había tenido la oportunidad de estar en una carrera de Fórmula 1. El trayecto de la pista en ese sector no es del todo atractivo pues no es una zona de alta velocidad y las curvas no son de gran desafío para los pilotos por lo que no es una zona de alto riesgo, aunque desde nuestra función debemos estar atentos pues puede ocurrir cualquier cosa en cualquier momento. Pero el ambiente que en esa parte de la pista generan los aficionados no es cosa que se vea en otros circuitos. La antigua casa de los Diablos Rojos en el beisbol, tiene a 30 mil personas ahí sentadas, más las que se encuentran de pie a un costado de la pista. Es una zona que a los pilotos les asombra por la atmósfera que ahí se crea en torno a una carrera, y créanme que esa energía que ahí se genera contagia el ambiente con una adrenalina agradable.

Como la mayoría de los puestos de oficiales de pista que están ubicados a lo largo de todo el Autódromo Hermanos Rodríguez, el número 15 se encuentra muy cerca del paso de los autos. Especialmente en esa pequeña recta de salida del Foro Sol rumbo a la antigua curva Peraltada. Además, el ruido del motor en esa sección rebota hacia la parte de abajo de las gradas del foro y se produce un agradable sonido que comprueba la potencia de los Fórmula 1. Permite también escuchar el cambio de velocidad hacia arriba e inmediatamente se percibe el sonido tipo turbina tan característico del turbo cuando sueltan el acelerador para entrar en la curva. E instantes después el acelerador a fondo que pone toda la potencia en la salida de esa curva para irse hacia la recta principal. Además desde ese lugar tan cercano a la pista, puede apreciarse la gran dimensión de los actuales Fórmula 1 que luce imponente.

Personalmente disfruto vivir más de cerca ese tipo de detalles que están relacionados más a la parte del automovilismo deportivo que al show que se monta alrededor de una carrera de Fórmula 1 y que forma parte del entretenimiento para quienes no son tan aficionados a la categoría en sí.

Por supuesto que todo ese ambiente que genera la afición mexicana contagia, y es parte fundamental para que el Gran Premio de México se haya llevado la distinción de ser el mejor evento por 5 años consecutivos entre todos los que conforman el calendario. Es parte de mostrarle al mundo el colorido de la cultura mexicana que hace a nuestro país tan distinto a todos los demás que visita la Fórmula 1.

También me resulta emocionante tener la oportunidad de ver en las pantallas cuando compañeros del equipo de oficiales de pista tienen la posibilidad de hacer alguna intervención para retirar autos en pista como ocurrió con el fuerte accidente de Lance Stroll en la prueba de calificación. Ver como se aplica en una situación real todo lo que aprendimos en los cursos de capacitación también te hace sentir parte del evento, a pesar de que personalmente no me tocó intervenir en ningún auto en esta ocasión.

Este año además había un ingrediente adicional de gran interés en el Gran Premio de México. Ver a un piloto mexicano con oportunidades reales de pelear por el pódium generó una expectativa extra. Checo Pérez en el Red Bull levantó una ovación al entrar al Foro Sol como no me había tocado ver antes en el Gran Premio de México. Les confieso que siempre critiqué a quienes lloran de emoción por algún hecho que les provoca felicidad desbordada. Nunca había tenido esa sensación de los ojos llorosos por algo que me emociona, pero esta vez me pasó cuando Checo marcó el mejor tiempo en la práctica libre 3 y generó un gran escándalo y la ovación de todos los aficionados ahí sentados. En su recorrido lento de regreso a los pits en su paso por el Foro Sol.

Esa expresión de emoción de los aficionados al paso de Checo Pérez en verdad me enchinó la piel.

Y lo mismo sucedió en carrera mientras el piloto mexicano descontaba distancia hacia las últimas vueltas con Lewis Hamilton. Ese aliento e impulso a Checo por parte de los aficionados en las tribunas por todos los sectores de la pista hizo sentir que el piloto de Red Bull tenía grandes chances de arrebatar el segundo puesto al campeón mundial.

La parte final de la carrera en el Foro Sol también nos permitió a mis compañeros de puesto y a mi, ser testigos del momento en que checo se detuvo en la pista junto a Verstappen y Hamilton para ir al podium. Ese gran abrazo que se dio Checo con su hermano Toño Pérez fue reflejo de todo lo que ese tercer lugar significa para Checo Pérez y su familia. Solo ellos saben por todo lo que tuvo que pasar el piloto mexicano para hacer historia en el Gran Premio de México.

Ser oficial de pista resulta cansado. Es estar de pie durante gran parte del día pues nuestro trabajo no solo se hace en Fórmula 1 sino en el resto de las categorías de soporte que forman parte del programa de actividades en pista del Gran Premio de México. Ese cansancio acumulado sumado a la vista que tienes de los aficionados disfrutando sentados de una buena cerveza de repente te hace pensar ¿Qué estoy haciendo aquí metido? Pero recuerdo esa frase recurrente entre los que integramos el ejército naranja. Estos lugares de oficial de pista no los paga ni el mejor boleto, y es que vivirlo ahí desde muy cerca es una sensación que se queda como una gran experiencia.

Los días post Gran Premio se viven cierta nostalgia por la intensidad con se vive ahí adentro de toda la organización del Gran Premio. Son días para guardar el uniforme naranja y los guantes, doblar el tabard junto con los 5 anteriores y confirmar que el próximo año nuevamente quiero estar en pista para continuar viviendo de esta forma el Gran Premio de México.

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