
El próximo torneo para el Puebla genera más dudas que certezas, de todos es sabido que se cuenta con un plantel más que limitado, con más hombres que nombres, que ha logrado resultados inesperados más por agallas que por un buen fútbol, esto no es malo, sin embargo no siempre alcanza.
Este receso en donde se cruzan las fiestas por Navidad y Año Nuevo son bastante complicados para planear el trabajo para los próximos seis meses, generalmente el jugador desea pasar estas fechas con su familia y no encerrado con sus compañeros en una pretemporada.
Si a esto le agregamos que hasta el momento no ha llego refuerzo alguno que supla la baja de Tabó y complemente las áreas débiles del equipo, el futuro no luce del todo bien. Para que la historia realmente sea otra, se necesita un cambio en las decisiones que toma la gente de pantalón largo.
Por el bien de la noble afición poblana, ojalá que en el 2022 los resultados cambien y no veamos más de lo mismo por la eternidad.