Mentalidad ganadora en la iniciación

Les suena familiar el “ya merito”, “jugaron como nunca y perdieron como siempre”, “a la próxima será”, algo con lo que hemos aprendido a convivir en múltiples ocasiones.
La mayoría de las veces esto tiene que ver con la falta de mentalidad ganadora, si no te crees capaz de ganar un torneo, no lo ganarás. Como mencionaba Henry Ford: “tanto si crees que puedes, como si crees que no puedes, tienes razón”.
En el futbol es algo muy común y en muchas ocasiones heredamos creencias de clubes, donde es imposible ser campeón con esa playera, o donde representar a México implica no pasar de 4tos de final, y asumimos estas historias como reales.
Debemos poner un alto a esta situación y comenzar a cambiar la mentalidad de los niños cuando comienzan en el mundo deportivo, trabajar en crear una mentalidad ganadora será clave para cuando lleguen a un nivel profesional.
Crear una mentalidad de crecimiento donde los chicos sepan que un resultado no los define, que no dominar alguna técnica no es un estado inamovible, enseñarlos a mantener la esperanza con responsabilidad, es decir respaldada con mucho trabajo.
Ante los retos más importantes en la carrera profesional del deportista, tienden a activar un mecanismo llamado indefensión aprendida, donde actúan de manera pasiva, cuando requieren ser intensos, exigentes, apasionados pasa lo contrario. En su interior domina la creencia de no tener los recursos necesarios para hacer frente a esa situación.
Es decir, el jugador elige no exigirse, no arriesgarse porque cree que no vale la pena, que haga lo que haga no tiene oportunidad de alcanzar los resultados, aunque en realidad sí tenga los recurso para salir victorioso de ese enfrentamiento.
La percepción de ausencia de control sobre la situación, bloquea totalmente el sentido de lucha.
Los síntomas de la indefensión aprendida, son sentirse vencido con antelación, actitudes de pasividad y pereza, frustración, inseguridad, baja autoestima, etc.
Por eso debemos enseñar a los pequeños a temprana edad, que ellos son responsables de sus resultados, y que cuando no se logran, podemos mejorarlos, siempre invitarlos a tener flexibilidad al cambio y recibir retroalimentación.
Formemos jugadores responsables de sus comportamientos sin importar el resultado, siempre generando autoevaluaciones que le permitan calificar su rendimiento en comparación a si mismos, y que reconozcan las mejoras.
Fomentemos actividades que estimulen la lucha, el esfuerzo, la competencia, pero sobre todo que practiquen la actividad con pasión y perseverancia. Porque lo que no logres hoy, no significa que jamás lo alcanzarás, si trabajas por conseguirlo de manera disciplinada y constante, lo conseguirás.
En Línea Deportiva 2026