Morena perdió el voto de las clases medias y altas

La gran diferencia entre la elección del 2018 y está que se celebró el pasado domingo es que Morena perdió el apoyo de las clases medias y medias altas de este país.

En el proceso electoral del 2018, muchos ciudadanos de clase media y media alta (la aspiracional) se volcaron a las urnas a favor del tabasqueño, quien ganó en todo el país, a excepción del estado de Guanajuato, la única entidad en donde Acción Nacional ganó todo, gubernatura, Senado y diputaciones federales.

De ahí en fuera, López arrasó en el norte del país, mismo que había sido su “talón de Aquiles” en las elecciones celebradas en el 2006 y 2012, pero que cedieron al “tsunami” que acompañó al triunfo del hombre que prometió cambiar las cosas en México.

Tres años han pasado y la popularidad del presidente, aunque se mantiene alta, ha dejado de ser del 80 por ciento, porcentaje que gozaba al inicio de su sexenio.

Actualmente su aprobación oscila entre un 60 y hasta un 55 por ciento, dependiendo de la región de la cual se trate, ya que el tabasqueño ha dividido al país, en dos zonas perfectamente marcadas, el norte, en donde sus calificaciones son las más bajas y sur-sureste del país, en donde sus calificaciones, son de las más altas.

El 20 por ciento que ha perdido de popularidad el presidente obedece, reitero, a las clases medias y medias altas, que se sentían traicionadas por el PRI y el PAN al ver mermada su economía y que creyeron qué con López, las cosas iban a cambiar.

Puebla fue uno claro ejemplo, la rebelión de este sector catapulto a Eduardo Rivera Pérez a obtener un triunfo categórico, sobre la presidenta municipal con licencia, Claudia Rivera y los mismo ocurrió en toda el área conurbada a la capital, a excepción del municipio de Amozoc, el único que logró rescatar Morena.

Un factor fundamental para que el presidente haya perdido el apoyo de estos sectores, es su falta de empatía con los micros y pequeños comercios ante la pandemia, en donde no hubo ningún tipo de apoyo para quienes tuvieron que cerrar durante varios meses en el 2020.

Pero también a esto se le debe de sumar toda una serie de acontecimientos, como el cero crecimiento hasta el momento durante su administración, la cancelación de la construcción del aeropuerto internacional de la ciudad de México, la creciente inseguridad y violencia en la cual vive el país, su constante intromisión en los procesos electorales, su falta de empatía hacia las victimas por el mal manejo de la pandemia, el desbasto de medicinas en los hospitales del país y la polarización constante entre “chairos” y “fifís”, entre otros factores.

Si bien es cierto que son mayoría los que menos tienen y que están con el presidente López, por los apoyos sociales que reciben, también lo es el hecho de que el mandatario, perdió una base muy importante entre un sector de la población, comerciantes, industriales, académicos, prestadores de servicios, intelectuales y directivos de empresas, que el pasado domingo, fueron a votar en su contra, sobre todo, en los grandes centros urbanos.

Un extraño comportamiento electoral en la capital. Contra todos los pronósticos, la capital del estado registró un comportamiento electoral muy diferente al que se había registrado, al menos en los últimos 30 años.

Por primera vez, hubo un muy marcado voto diferenciado para elegir al presidente municipal, diputados locales y diputados federales, como si algo fuera de la común hubiera hecho que variara este comportamiento electoral.

Eduardo Rivera Pérez ganó la capital del estado con 21 puntos de diferencia, sobre su más cercano adversario, la alcaldesa capitalina, Claudia Rivera Vivanco, pero la coalición que abanderó al triunfador de la contienda, perdió 4 de los 7 distritos locales que estuvieron en juego el pasado domingo.

Los distritos locales que perdió la coalición que encabezó Eduardo Rivera fueron el 10, con cabecera en esta ciudad, que abanderaba Jesús Zaldívar, el 11 que encabezó Hermelinda Macoto, el 19 que tenía como candidato a Arturo “El Sapo” Loyola y el 20 de la Antorchista, Soraya Córdoba.

Un dato curioso, es que perdieron todos los candidatos que fueron siglados por partidos diferentes al PAN. De este modo, Zaldívar, aunque es panista, fue registrado por el PRI, Mely Macoto, y Soraya Córdoba, también fueron postulados por el tricolor y “El Sapo” Loyola, lo hizo por el PRD. Curioso, ¿no?

A expensas de hacer muy bien el análisis de lo ocurrido, pareciera que esta situación obedece a una especie de traición o de haber sido entregados estos candidatos.

Lo mismo ocurrió con el distrito electoral 6 federal con cabecera en Puebla, en donde pierde la candidata también curiosamente del PRI, Xitlalic Ceja. Muy raro, ¿no?

Néstor Camarillo, el dirigente estatal del tricolor en Puebla, debería de analizar muy bien que ocurrió, porque los candidatos postulados bajo sus siglas perdieron en la capital y los de Acción Nacional si ganaron.

¿A poco hay tanto voto diferenciado en Puebla y hasta selectivo? ¿Alta traición?

A LA CARTA

En términos de lo que marca el artículo sexto de la constitución de la ley reglamentaria que consagra el derecho de réplica, se publica la carta enviada por el diputado local por el distrito 20 con cabecera en Puebla, José Juan Espinosa Torres.

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Twitter: @riva_leo

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