¿Cuándo fue la primera Navidad que pasaste fuera de casa? seguramente la respuesta varía, pero en su mayoria es ya siendo mayores de edad, por elección propia. Y lo que pocos se imaginan es que a muy temprana edad, para poder ganarle al reloj biológico contra el que compites en el alto rendimiento, tienes que salir de casa.
Sin discriminar el deporte en el que compitas, sales a concentrarte a una institución o club deportivo, y dependiendo el calendario competitivo, durante diciembre se tiene que entrenar, muchos deportes se encuentran en la etapa de pretemporada, y si bien la mayoría sí da los dias 24 y 25, algunos sólo el 25. Pero hay jovenes que viven muy lejos del hogar y por cuestiones de tiempo, y economía les es imposible trasladarse con sus familias.
Y es aquí donde a la edad de 13-14 años paso la primera Navidad fuera de casa, algo que sin duda para un adolescente genera un bajón emocional, que le hace dudar y poner en balanza su carrera deportiva, porque se da cuenta que sólo es el principio de muchos sacrificios que tendra que hacer para alcanzar sus sueños.
En otras ocasiones no sólo al ser adolescente tienes que estar fuera del hogar en estas fechas, aún siendo adulto, y teniendo la economía sufuciente, simplemente los días no se prestan para viajar, teniendo en cuenta la sobreventa de boletos que se genera en las aerolineas, cuidándose de un posible contagio, y siendo profesional para estar el día y hora que se estableció para el siguiente entrenamiento.
No todo es tristeza y melancolía, porque definitivamente al ser atleta de alto rendimiento, tus compañeros de equipo pasan a ser una familia, y en ocasiones como son pocos los que no se pueden trasladar, son, por así decirlo, adoptados por sus compañeros de equipo o entrenadores. Que sin duda son experiencias que nunca se borrarán de sus mentes y sus corazones.
Así que si tienes un hijo, o familiar cercano que es atleta de alto rendimiento, apóyalo siempre, pero más en estas fechas, motivándolo a que sepa que vale la pena cada acto que hace en pro de su deporte, pero sobre todo que se sienta acogido y respaldado por su familia aún a la distancia.
Espero que les sirva esta reflexión, y que disfrutemos estas fechas al lado de nuestros seres amados, y sobre todo que vivamos el momento en el aquí y en el ahora, con los que están, sin juicios, ni quejas, aceptando cualquier situación que se pueda considerar adversa, con mucha paz y sobre todo con amor.
Felices fiestas, Feliz Navidad!