A medida que vamos creciendo, nuestro cuerpo pasa por numerosos cambios morfológicos y fisiológicos en todos los tejidos y células. Al envejecer, los músculos se vuelve rígidos y pierden tono muscular, los huesos se vuelven frágiles y se pueden romper con facilidad, asimismo se presenta disminución de la estatura debido a la curvatura exagerada que se forma en la espalda alta (cifosis).
Para algunos adultos mayores, suele ser complejo encontrar actividades físicas que se acomoden a su condición física, ya que algunas suelen ser aceleradas o de impacto. Sin embargo el yoga es una disciplina que incluso los profesionales del área de la salud promueven en vista a los múltiples beneficios que esta proporciona.
El yoga aporta movilidad a los músculos evitando así la presencia de sarcopenia, aumento de flexibilidad generando disminución de la rigidez muscular y articular, fomenta el equilibrio lo cual es importante ya que al envejecer existe mayor probabilidad a sufrir caídas y con ello lesiones, mejora la memoria previniendo problemas cognitivos que pudieran desencadenarse por la edad y por último aumenta el estado de ánimo positivo ya que hay mayor segregación de serotonina.
Estilos de yoga recomendados para el adulto mayor son: Hatha Yoga, Yin Yoga, kundalini Yoga, Iyengar Yoga o Yoga restaurativo.
Recuerda que el movimiento lento también aporta, que sea lento no significa que sea fácil. Notarás que moverte lento requiere de más concentración, control y esfuerzo.
Es importante como alumno de yoga ser prudente al elegir el estilo y al instructor que nos guiará en nuestra práctica, recordando que esta no busca violentar o lesionar al cuerpo sino todo lo contrario. Las sesiones de yoga para todos los alumnos requieren de disciplina, conocimiento y paciencia por parte del instructor.
“La edad no es barrera, es una limitación que pones en tu mente”. Jackie Joyner Kersee.