Las cifras del engaño de Doña Fede

Fantasma

En el fútbol mexicano no hay nada más peligroso que un directivo con iniciativa y un rotafolio. Cada nueva directriz inventa un nuevo modelo para maquillar la mediocridad, prometiendo modernidad mientras blindan sus negocios privados a costa de la competencia. Hoy destaparemos los números reales de la farsa: cómo convirtieron la meritocracia en un cartel cerrado que condena a muerte a las divisiones inferiores.

Hoy vamos a destapar otra cloaca de nuestro bendito y maltratado fútbol mexicano. Ese fútbol donde los directivos juran que inventaron el hilo negro mientras le prenden fuego al changarro. Llevamos seis años con el mismo cuento chino: la supuesta “suspensión temporal” del ascenso y descenso. Seis años de coartadas baratas, discursos prefabricados y promesas que se llevó el viento.

EL DESFILE DE LAS COARTADAS: BONILLA, YON Y MIKEL

Hagamos memoria, porque en este país la desmemoria es el mejor cómplice del federativo. En el 2020, primero salió don Enrique Bonilla con cara de estadista a decirnos: “Se elimina el ascenso y descenso en tanto se consolida el proyecto… por un periodo de cinco temporadas”. Pasó el lustro, Bonilla se fue a disfrutar de la vida y el proyecto jamás existió.

Luego apareció Yon de Luisa con una confesión que rayaba en la desfachatez: “La FIFA nos hace una recomendación, no oficial, de que a mediano o largo plazo regresemos al esquema de ascenso y descenso”. O sea, hasta en Zúrich les dijeron que no fueran tan descarados, pero a Doña Fede le entró por una oreja y le salió por la otra.

Y el remate fue Mikel Arriola y su laberinto burocrático digno de ventanilla del Seguro Social: que si el cuaderno de cargos, que si la certificación, que “cuando haya cuatro equipos certificados y uno de ellos sea Campeón de Campeones, ahí se abre el ascenso… dos años después”. ¿Resultado? Cero ascendidos, candados absurdos y una Liga de Expansión que hoy ya no lucha por subir: lucha por no extinguirse.

¿CÓMO SE FINANCIA LA MERITOCRACIA EN EL PRIMER MUNDO?

En el fútbol de primer mundo entienden a la perfección algo básico: la primera división tiene la obligación moral y económica de sostener la pirámide deportiva, incluyéndose en la cima y permeando recursos desde ahí hacia todas las divisiones inferiores. Pero como diría Jack “El Destripador”, vamos por partes, con dibujitos y manzanitas para que quede claro:

Pirámide en España: La centralización de derechos de televisión tiene 11 años de implementada y fue respaldada por el Real Decreto-Ley 5/2015. En la cima de su pirámide están la Primera y la Segunda División.

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Al año, LaLiga ingresa alrededor de 1,400 millones de euros y, por ley, el 10% íntegro (140 millones de euros) va directo a los 22 clubes de Segunda División, incluyendo fondos de ayuda para los clubes que pierden la categoría denominados “paracaídas financieros”. El dinero no se reparte en partes iguales: hay parámetros por puntos acumulados, posiciones en la tabla y audiencia.

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LOS MÁS RICOS DEL MUNDO

(Inglaterra): La Premier League genera anualmente más de 3,200 millones de euros por derechos audiovisuales. En esta auténtica pirámide convergen en la cúspide la Premier League y, un peldaño abajo, la Championship.

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Sus ingresos nutren a toda la estructura. De esa inmensa bolsa de derechos nacionales e internacionales, entre 450 y 470 millones de euros bajan cada año a la Segunda División y categorías inferiores para mantener viva la competencia, sin importar si los estadios tienen aforo para 5,000 o 50,000 espectadores.

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LA PIRÁMIDE TRUNCA DE LA FMF

¿Y en México? En nuestro feudo, de acuerdo con estudios financieros del periodista Iván Pérez y de Delta Partners los 18 clubes de la Liga MX se embolsan hasta cerca de 329 millones de dólares al año por contratos de TV. ¿Saben cuánto de ese dinero baja a la Liga de Expansión para fortalecer el desarrollo deportivo? Cero pesos con cero centavos. Se reparten el pastel completo, cierran la puerta por dentro y tiran la llave. Antes tres equipos pagaban multa; hoy ya ni eso existe.

Recientemente, Doña Fede presentó con bombo y platillo su “nueva pirámide del fútbol mexicano”. Pero se nota que en las oficinas de Toluca jamás pasaron por la secundaria. En geometría clásica, una pirámide termina en punta: la élite en la cúspide derrama y da sustento a la base.

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En geometría básica, una figura con base piramidal a la que se le corta la parte superior y se queda sin punta se llama pirámide trunca. Eso fue, sin querer queriendo, lo que presentó Doña Fede. ¿Ya notaron la abismal diferencia frente a los modelos de sostenimiento financiero de ligas decentes como la de Inglaterra o España? Presentaron una pirámide “mocha” donde la élite se aísla, jugándole al “tío Lolo”. ¿Cómo pretenden que la división de plata se financie sola, sin el incentivo del ascenso y sin derecho a la derrama televisiva? ¿De dónde carajos quieren que salgan los recursos? Es una aberración técnica y financiera. De los derechos de Selección, ni hablamos.

ASFIXIA FINANCIERA

Las comparaciones son odiosas, pero exhiben la farsa:

Un club de la parte baja de la Liga MX como Mazatlán, antes de ser vendido, operó con un gasto anual de 150 millones de pesos. No le invirtieron más porque la venta ya estaba apalabrada: nadie le mete dinero bueno al malo.

Un club de Liga de Expansión sin aspiraciones, tipo Oaxaca, Tlaxcala y otros gasta cerca de 40 millones de pesos anuales, mientras que los proyectos que aspiran a competir en serio –por si el ascenso llega- requieren presupuestos de entre 70 y 80 millones de pesos para nóminas, viajes y logística. Demasiado gasto para una liga de chocolate.

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SEGURO DE VIDA POR 20 MILLONES DE PESOS

Da ternura la ligereza de ciertos voceros oficiales cuando afirman que los clubes de Expansión dilapidaron la contraprestación de 20 millones de pesos sin crecer en infraestructura. Esos 20 millones representan en cifras reales apenas la mitad del gasto operativo de un equipo de tabla baja. Según ellos, con esa limosna debían pagar sueldos, viajar, construir estadios y pedir una torta con aguacate.

El argumento es tan ridículo que me recuerda la clásica tonada de Chava Flores: “Mira Bartola, ahí te dejo estos dos pesos: pagas la renta, el teléfono y la luz, y lo que sobre me lo guardas para echarme un alipús”.

Los 240 millones de pesos anuales que Doña Fede destinaba como “apoyo” representan apenas el 5% de los ingresos totales de televisión de la Liga MX. No llega ni a ser una propina decente de restaurante. Al suprimir el ascenso, liquidaron el interés de las marcas y la afición: las taquillas –salvo excepciones- se desplomaron hasta un 70% y los patrocinadores huyeron.

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No nos engañemos esos 240 millones de pesos anuales más que “apoyo” era el pago de una póliza de seguro de vida muy barata, para proteger multimillonarias inversiones. La derrama económica, igual que la lluvia, siempre cae de arriba hacia abajo; ocurre en la física y en los negocios. Si la Primera División no irriga recursos a su división de plata, el proyecto carece de sustento y viabilidad. La Liga de Expansión está en terapia intensiva porque un grupo de dueños decidió secuestrar el mérito deportivo para proteger franquicias mediocres de la quema del descenso.

El fútbol mexicano no necesita más comités ni certificaciones a modo; necesita entender que sin competencia no hay crecimiento. Mientras sigan administrando el miedo al descenso y repartiéndose el dinero a puerta cerrada, seguirán condenando a muerte a nuestras divisiones inferiores. La pelota no se mancha, pero en las oficinas de Toluca la tienen secuestrada.

“No hay nada más destructivo que el monopolio del mediocre que teme competir.”

En Línea Deportiva 2026